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Mostrando entradas de septiembre, 2008

Controversia pusilánime

Lo cierto es que entiendo perfectamente las reacciones. Mismamente yo, sin ir más lejos, también soy un fruto del despecho. También podría escuchar tangos hasta deshidratarme. Y podría liarme a emails amenazantes, exigiendo que se me quiera, que se me tenga en cuenta, y gastarme el sueldo en sms exigiendo un hueco en la vida de la persona que mueve mis hilos. Podría patalear, gritar, llorar, cantar saetas al alba, pasar noches desvelada, y los días sonámbula, abstraerme sólo en él y no avanzar, dejarme caer hasta lo más hondo, tocar fondo y seguir aún ahondando en él. Tendría motivos suficientes para estar tan encabronada o más que mis despechados propios, pero....yo soy una tía práctica.

A los despechados

Estos días atrás he escuchado algunos tangos que me enviaron. También he recibido algunos emails que intentan sin logro ofender, al margen de algún que otro comentario en el blog. He escuchado preguntas de lo menos oportunas, y he sentido también algunas ausencias tensas y presencias casi fugaces llenas de ausencia. Despecho masculino envasado. Demostraciones de hombría venida a menos, rabia contenida, desamor manifiesto, un corazón y un alma rotos. Lo tuyo perdido de la noche a la mañana. Cuerpos desgarrados a jirones siendo arrastrados por la insalvable corriente del amor más visceral. El lamento de los cabrones. El llanto de los cornudos. El tango, por lo que he podido observar, es recurrente al hombre despechado. Lo que la saeta sería al llanto de los pobres, o un fandango al quejido de un obrero. Tómese este post como un manifiesto en mi defensa ante los hombres despechados que se me van quedando en el camino, y sirva este para, mientras termino el cigarrillo y aprovechando que te...

Mi musa

Estaba escondida entre las sábanas, esperando hacer arte del sexo, trazar líneas al contacto de nuestra piel, llegando a ser..., convirtiéndose..., convirtiéndonos, en suspiros huídos al aire, bosquejando un fondo únicamente difuminado por la respiración que se nos agita, por gritos ahogados que nos acompañan, mutuos, sin darse tregua, dejando constancia en este papel que es la cama, esbozando en ella arrugas húmedas perfiladas al unísono por dos cuerpos que, transformando las ganas en trazos, crean siendo uno sólo .

Hostia !

Weeeeee....¡que locura tú!. Que alguien pare esto que me voy a bajar un rato, que estoy viendo que me voy a dar una hostia de esas que te dejan....iba a decir "con el rabo entre las piernas", pero cualquiera. De las que te dejan seco, vaya. El caso es que parece que me van a dar la hostia, salte o no. Ya me ha dado hasta por pensar en saltar en marcha, y aunque he calculado en un par de ocasiones la distancia al suelo he de reconocer que esta sensación de estómago encogido y vértigo, este movimiento descontrolado pero con guión, me hace sentir explosivamente bien. Casi tanto como veros cabeza abajo a mi lado, ahora cabeza arriba. Sí, ya, que debería haber subido sola, pero es que sola es más aburrido, así que, siento tanto como disfruto el veros aquí arriba, a mí también se me ha ido de las manos. Venga esa hostia.

Musa

La cabrona de mi musa se ha suicidado. De siempre ha disfrutado haciéndome la vida imposible, sabe que necesito crear para sentirme viva, conoce de sobra el vacío que asola mi sesera si no escupo de vez en cuando las emociones acumuladas. Sabe de mi debilidad, y yo también sé de ella, sé que la muy hija de puta trabaja sólo bajo presión, con lo que, a estabilidad emocional, musa al hoyo. Y a mi blog que le den por culo.