Lo cierto es que entiendo perfectamente las reacciones. Mismamente yo, sin ir más lejos, también soy un fruto del despecho. También podría escuchar tangos hasta deshidratarme. Y podría liarme a emails amenazantes, exigiendo que se me quiera, que se me tenga en cuenta, y gastarme el sueldo en sms exigiendo un hueco en la vida de la persona que mueve mis hilos. Podría patalear, gritar, llorar, cantar saetas al alba, pasar noches desvelada, y los días sonámbula, abstraerme sólo en él y no avanzar, dejarme caer hasta lo más hondo, tocar fondo y seguir aún ahondando en él. Tendría motivos suficientes para estar tan encabronada o más que mis despechados propios, pero....yo soy una tía práctica.
"Unos dicen que soy muy buena. Otros que soy muy mala".