
Nadie dijo que fuera fácil tener personalidad, ser atractiva, creativa, inteligente, tener sentido del humor y otro sinfín de cualidades que me llevan a ser en consecuencia una persona que destaca, me guste o no, que no viene al caso, y tampoco es nada nuevo que, como bien dicta mi perfil en este blog, unos digan que soy muy buena y otros que soy muy mala, y aunque me importe poco lo que digan, si que me he parado a pensar en el proceso lógico que les lleva a posicionarse en uno de los dos extremos (muy buena/muy mala).
Llego así a la paradójica conclusión de que generalmente l@s que me tienen por terrible son precisamente todos aquell@s que en otro tiempo me ensalzaron como muy buena (¿indebidamente?) y el punto de inflexión vendría a marcarlo mi actitud más o menos receptiva. Una relación directamente proporcional por la que a menor interés por mi parte en la persona que en este caso emite el juicio de valor, en peor persona me convierto.
Y los motivos de mi actitud vendrían por esta teoría a importar poco menos que un comino. Si mi menor receptividad está condicionada a la falta de recursos que puedan enriquecerme (y para nada hablo del tema material), o a la incapacidad de tolerancia de la ordinariez, o la envidia, o la mala fe, o la mediocridad, o.... no sólo no tengo derecho a queja o crítica constructiva, sino que además resulta que soy lo peor.
¿Y dicen que estamos en constante evolución?. Creo que la recesión no sólo toca la economía.
Rompo hoy una lanza por la viga del ojo propio.
Para estas cosas tengo una teoría. Están quienes se relacionan con otras personas porque, consciente o inconscientemente desean algo de esa persona. Si no lo obtienen, se frustran o encabronan.
ResponderEliminarPor otra parte están los que se relacionan basando su criterio es que la vida es corta de cojones y que las mejores cosas de la misma casi siempre son gratis, de modo que si apetece compartir o regalar algo bien y si no, pues también. Este tipo de personas estadísticamente no son mayoría y probablemente no tendrán ni paja ni viga en el ojo cuando traten con los demás, porque tampoco suelen ser dadas a juzgar...
Besos a elegir
¿Y dicen que estamos en constante evolución?.
ResponderEliminarPues si, lo que no sabemos es si para mejor o para peor. Cuando una está la mar de bien, física e intelectualmente, como en tu caso, es evidente que va a depertar ganas de comprobar el placer que eso puede producir. La respuesta a un rechazo por tu parte a los intentos de comprobación, a muchas personas les puede parecer una oportunidad perdida, y punto.
Pero a otras les toca la autoestima, y cuanto más autoestima tienen, más les toca, así que entonces derivan la frustración hacia tí, convirtiéndote en la culpable, por tus malas artes, de no hacerles ni puñetero caso. Y pasas a ser de una cosa buena deseable, a ser una cosa mala, pero igual de deseable, y eso jode.