Ir al contenido principal

La mentira: arma de destrucción masiva


Será por exigencias del guión de la sociedad mediatizada en que convivimos que se ha instalado tan profundamente el uso de fingir como vía de escape de la realidad, que, ante tanta ficción, no debe ser pues muy alentadora.

Fingen los cobardes que no tienen miedo, fingen los que se saben observados intentando estar a la altura del ojo que les mira, fingen los infelices sonriendo y pensando que mostrar su dolor puede hacer más felices al resto, finge el hombre por exigencias del guión masculino y por todos es sabido que también finge la mujer.
Aún así habría que saber limitar la ficción no excediéndose en el uso más allá de algunos momentos del día, no sea que se corra el riesgo de asumir con tanto apego el papel que se interpreta que termine uno creyendo que es real, perdiendo así la capacidad de discernir lo que es cierto y lo que no, y si lo que se llega a sentir y creer o esperar, es real o sólo inventiva conformada. Que allá cada cual con su libertad para hacer de su vida lo que se le antoje, pero a ver que esos antojos no interfieran en la libertad de otros, pues puede ocurrir que un día nos sorprenda a nuestras espaldas la pesada existencia de un barco lleno de gente embarcada en nuestra ficción, y que este, claro, no flote.


Comentarios

  1. B-8: tocado y hundido.

    ResponderEliminar
  2. Si tú supieras la cantidad de gente que hace de la mentira un arte...yo no podría con vivir con tanto estrés, seguro que se me olvidarían cosas y la cagaría..

    Besos ficticios

    ResponderEliminar
  3. Hacen de la mentira un arte, y de su cara un poema el día que les descubres :)

    ResponderEliminar
  4. Será por exigencias del guión de la sociedad mediatizada en que convivimos que se ha instalado tan profundamente el uso de fingir como vía de escape de la realidad.............


    Pues si, el actual guión que la sociedad usa para ser seguido por los miembros que no deseen convertirse en un bicho raro facilita mucho la mentira como arma integradora.
    Estamos en una sociedad en la que se prima en exceso la apariencia. No basta con estar sano, tienes que parecerlo. Así que a procurarte un cuerpo danone, a recurrir incluso a la cirugía estética si es preciso, pero no para estar satisfecho con tu cuerpo, si no para poder exhibirlo a los demás. Fuera grasas superfluas por antiestéticas, y bienvenidas unas nalgas firmes, unos pechos turgentes y una figura sobre la que lucir los modelitos de turno que te dejan a un paso de la anorexia.
    Nada de que vean que no estás en una situación medianamente acomodada,muérete de hambre pero miente, luce un buen coche, luce marca en tu ropa, luce un moreno de esquiador invernal, lúcete en fiestas y demás saraos públicos, aunque no tengas dónde caerte muerto.
    Miente con tu cuerpo, miente con tu apariencia, y verás que fácil resulta mentir con tu alma.
    Miente en tus relaciones para mantener un lugar de privilegio, para asegurarte a tus amigos, a tus amantes, a tus compañeros de trabajo.
    Miente y aguanta el tipo, y serás un miembro social destacado.
    O eso, o te montas un Tibet en tu casa.

    ResponderEliminar
  5. Pues yo opté por no mimetizarme.... me niego a llevar traje y corbata, no tengo por qué afeitarme todos los días, a veces aparezco con chanclas, mi ropa no es de marca, y sólo la cambio cuando se estropea, no se hablar de futbol en el bar, y lo políticamente correcto ha pasado al mundo de la imaginación... y claro, así me va, mi mujer me va a echar de casa, mis clientes pierden la confianza aunque no quieran reconocerlo, porque "según el chozo, así el melonar" y como ya no tengo un Mercedes, ni un traje elegante con un reloj de oro y una pluma de impresión, parece que eres peor profesional. Pero soy incorruptible, lo bueno de la edad es que no necesitas ya engañar a nadie, me puedo permitir el lujo de ser sincero.

    ResponderEliminar
  6. Incorruptible. Esa palabra casi podrían darla de baja del diccionario, es aplicable en mínimas ocasiones.

    ResponderEliminar
  7. Solo me dejaría corromper por algo sublime, por algo único, irrepetible, por algo que completara de una vez mi búsqueda, que la pusiera fin. ¿Crees que algo o alguien podrá corromperme alguna vez? Ojalá.

    ResponderEliminar

Publicar un comentario

¿Cómo lo ves?

Entradas populares de este blog

Le quería tanto...

...que nada fue igual después. Le quería tanto, que jamás volvió a sentir (tener) amor similar. Le quería tanto, que arrugó todas y cada una de las líneas de expresión de su cara con un desconsolado llanto que nada solucionaría, pero que tanto demostraba. Le quería tanto, que cada fracaso amoroso posterior, era una victoria merecida. Tanto, que impregnó de él toda derrota posterior. Tanto, que todavía no es momento, siquiera de esto.

Iter-acciones

Me buscas, apareces, robas mi calma y con ella desapareces.  El tiempo todo lo cura, pero no existe éste si regresas.  Si vuelves esparciendo mi tranquilidad. Ignorando mi paciencia.  Con ironía e inexplicables negativas envasadas al vacío.  La obligación sobre la devoción, ya había oído antes esa canción. Más desconoces que la luna juega de mi parte.  Pronto vendrá otra noche solitaria y el alcohol ganará de nuevo la batalla. Avanzará sinuoso por tu cuerpo y por tu mente.  Dejaran de ser tuyos.  Serán entonces del deseo, que es mío. Y volverás para otra vez no quedarte.  Con tu calma y sin la mía. Con mi impaciencia y tu ironía.

Besar ranas (y sapos)

Podría hacer memoria, debe hacer como siete años, que no hago más que hacer honor al título de este post. Podría seguir haciendo memoria y recuento, pero sería poco elegante por mi parte, pero muchas, han sido muchas ranas. Y seguir recordando, que no rememorando, y ver, desde la objetividad que da el paso del tiempo y la distancia, que entre esas ranas he dado también con sapos, algunos de ellos venenosos. Las ranas pasaron, la mayoría, sin mucha pena ni gloria, la cosa ha venido funcionando por proyectos, marco objetivo, defino estrategia, ataco, capturo y generalmente desaparezco.  Con los sapos ha sido más complicado y sinceramente a día de hoy todavía no tengo palabras. Quizá sea esa falta de palabras la que haya parido este post. Sapos, ranas, besos, distancia, tiempo, objetivos, veneno, metas, huídas, encuentros y desencuentros. He seguido a pies juntillas la declaración de intenciones de este sitio, "c onsidero sentir como lo más interesante de la vida. Adicta...