Mi musa



Estaba escondida entre las sábanas, esperando hacer arte del sexo, trazar líneas al contacto de nuestra piel, llegando a ser..., convirtiéndose..., convirtiéndonos, en suspiros huídos al aire, bosquejando un fondo únicamente difuminado por la respiración que se nos agita, por gritos ahogados que nos acompañan, mutuos, sin darse tregua, dejando constancia en este papel que es la cama, esbozando en ella arrugas húmedas perfiladas al unísono por dos cuerpos que, transformando las ganas en trazos, crean siendo uno sólo
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4 comentarios:

Hyku dijo...

Deja pues que la musa trace caligrafía entre la calidez de las sábanas.

Besos sin tregua

Hermes dijo...

Una prosa muy poética...

besos morbosos

Anónimo dijo...

¿Donde he leído antes este texto?

Marta PC dijo...

Es de producción propia.