De siempre he considerado ese cálido, amargo, dulce y ácido zumo como una bebida de lo más sensual, ya su imagen en la copa se me antoja un imán a la vista, y la ingesta en cierto modo me predispone al sexo salvaje.
Degusto gustosamente vino blanco, y rosado, con burbujitas y sin ellas, fríos o a temperatura ambiente, me gustan todos, pero en este caso concreto, me refiero al vino tinto, a ese vino color sangre de curvas sinuosas que se retuercen en la copa devolviéndote olores que apremian a probarlo. La experiencia de mojar los labios en él, despacito, me parece sólo comparable en gozo a la misma situación, pero con el sexo de la persona más deseada.
Provoca un glorioso estallido de sabor al entrar en mi boca, inundando elegante y morbosamente el paladar y la lengua con matices variopintos dependiendo de sus características. Se mete hasta mi garganta, como tú, detonando allí otra vez, como tú, dando paso entonces a oscilaciones de temperaturas que despiertan escalofríos en mi espalda. Y cae al estómago con fuerza, imponiéndose, franqueando prontamente sus paredes para diluirse en mi sangre, sangre con sangre, que sigue predisponiéndome a follar, desde dentro ahora, mientras he vuelto a elevar la copa y reinicio el ritual.
Degusto gustosamente vino blanco, y rosado, con burbujitas y sin ellas, fríos o a temperatura ambiente, me gustan todos, pero en este caso concreto, me refiero al vino tinto, a ese vino color sangre de curvas sinuosas que se retuercen en la copa devolviéndote olores que apremian a probarlo. La experiencia de mojar los labios en él, despacito, me parece sólo comparable en gozo a la misma situación, pero con el sexo de la persona más deseada.Provoca un glorioso estallido de sabor al entrar en mi boca, inundando elegante y morbosamente el paladar y la lengua con matices variopintos dependiendo de sus características. Se mete hasta mi garganta, como tú, detonando allí otra vez, como tú, dando paso entonces a oscilaciones de temperaturas que despiertan escalofríos en mi espalda. Y cae al estómago con fuerza, imponiéndose, franqueando prontamente sus paredes para diluirse en mi sangre, sangre con sangre, que sigue predisponiéndome a follar, desde dentro ahora, mientras he vuelto a elevar la copa y reinicio el ritual.
llegue aca por un link...pero de inmediato te agregue a mis favoritos...un abrazo
ResponderEliminarGracias ;)
ResponderEliminarUn beso.
Un día caluroso y el destino me hizo conocer a Marta de un modo algo surrealista.
ResponderEliminarEs la única mujer capaz de seducirme por la red, me ha hecho sentir su pasión y su fuego interno en la distancia.
Es capaz de estimular sentidos que yo no sabía que existieran. Desde que la conoces te pasas el día oliendo a ella, saboreando su piel y con su imagen rondando por tu mente.
A pesar de lo pernicioso que sería para mí no pude evitar sentirme atraído por su fuerza gravitacional. Sin saber como, el centro de mi universo es ella, intento luchar contra las leyes de la física, pero además Martita domina la química orgánica como nadie, es capaz de, con un simple movimiento de ratón, convencerte de coger el coche el día más inoportuno y hacerte recorrer una distancia interminable para conocerla. Pero ya sabeis que tiempo y espacio es relativo, el tiempo se te hace eterno hasta llegar a su lado y por mucho tiempo que pases a su lado, te parecerá un breve suspiro. Sin embargo, recorrer la península para conocerla es una distancia mínima comparada con los centímetros que separan tus labios de los suyos, distancia infranqueable. Por más que te acerques, más lejos te sentirás de ella.
Sólo ella será capaz de salvar esa barrera.
Cuando estás frente a ella no necesitas preguntar nada, es como cuando ves una obra de arte, sólo necesitas abrir tus sentidos y percibir todo lo que puedas. Es una sensación única.
El resto, prefiero que lo imagineis, pero sólo deciros que es una de las mejores personas que he ocnocido, si el continente es impresionante, el contenido lo supera.
Marta, te quiero, deseo, añoro y....bueno, eso, que me haces llorar.
Tienes razón: ella es como una obra de arte que vale sólo con mirarla o leerla. No me extraña que te haga llorar porque a mí me recuerda a una chica que me hizo una vez llorar, de felicidad. La quise mucho, aunque estaba muy loca.
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