Ir al contenido principal

El erotismo del vino

De siempre he considerado ese cálido, amargo, dulce y ácido zumo como una bebida de lo más sensual, ya su imagen en la copa se me antoja un imán a la vista, y la ingesta en cierto modo me predispone al sexo salvaje.

Degusto gustosamente vino blanco, y rosado, con burbujitas y sin ellas, fríos o a temperatura ambiente, me gustan todos, pero en este caso concreto, me refiero al vino tinto, a ese vino color sangre de curvas sinuosas que se retuercen en la copa devolviéndote olores que apremian a probarlo. La experiencia de mojar los labios en él, despacito, me parece sólo comparable en gozo a la misma situación, pero con el sexo de la persona más deseada.

Provoca un glorioso estallido de sabor al entrar en mi boca, inundando elegante y morbosamente el paladar y la lengua con matices variopintos dependiendo de sus características. Se mete hasta mi garganta, como tú, detonando allí otra vez, como tú, dando paso entonces a oscilaciones de temperaturas que despiertan escalofríos en mi espalda. Y cae al estómago con fuerza, imponiéndose, franqueando prontamente sus paredes para diluirse en mi sangre, sangre con sangre, que sigue predisponiéndome a follar, desde dentro ahora, mientras he vuelto a elevar la copa y reinicio el ritual.

Comentarios

  1. llegue aca por un link...pero de inmediato te agregue a mis favoritos...un abrazo

    ResponderEliminar
  2. Un día caluroso y el destino me hizo conocer a Marta de un modo algo surrealista.
    Es la única mujer capaz de seducirme por la red, me ha hecho sentir su pasión y su fuego interno en la distancia.
    Es capaz de estimular sentidos que yo no sabía que existieran. Desde que la conoces te pasas el día oliendo a ella, saboreando su piel y con su imagen rondando por tu mente.
    A pesar de lo pernicioso que sería para mí no pude evitar sentirme atraído por su fuerza gravitacional. Sin saber como, el centro de mi universo es ella, intento luchar contra las leyes de la física, pero además Martita domina la química orgánica como nadie, es capaz de, con un simple movimiento de ratón, convencerte de coger el coche el día más inoportuno y hacerte recorrer una distancia interminable para conocerla. Pero ya sabeis que tiempo y espacio es relativo, el tiempo se te hace eterno hasta llegar a su lado y por mucho tiempo que pases a su lado, te parecerá un breve suspiro. Sin embargo, recorrer la península para conocerla es una distancia mínima comparada con los centímetros que separan tus labios de los suyos, distancia infranqueable. Por más que te acerques, más lejos te sentirás de ella.
    Sólo ella será capaz de salvar esa barrera.
    Cuando estás frente a ella no necesitas preguntar nada, es como cuando ves una obra de arte, sólo necesitas abrir tus sentidos y percibir todo lo que puedas. Es una sensación única.
    El resto, prefiero que lo imagineis, pero sólo deciros que es una de las mejores personas que he ocnocido, si el continente es impresionante, el contenido lo supera.

    Marta, te quiero, deseo, añoro y....bueno, eso, que me haces llorar.

    ResponderEliminar
  3. Tienes razón: ella es como una obra de arte que vale sólo con mirarla o leerla. No me extraña que te haga llorar porque a mí me recuerda a una chica que me hizo una vez llorar, de felicidad. La quise mucho, aunque estaba muy loca.

    ResponderEliminar

Publicar un comentario

¿Cómo lo ves?

Entradas populares de este blog

Le quería tanto...

...que nada fue igual después. Le quería tanto, que jamás volvió a sentir (tener) amor similar. Le quería tanto, que arrugó todas y cada una de las líneas de expresión de su cara con un desconsolado llanto que nada solucionaría, pero que tanto demostraba. Le quería tanto, que cada fracaso amoroso posterior, era una victoria merecida. Tanto, que impregnó de él toda derrota posterior. Tanto, que todavía no es momento, siquiera de esto.

Iter-acciones

Me buscas, apareces, robas mi calma y con ella desapareces.  El tiempo todo lo cura, pero no existe éste si regresas.  Si vuelves esparciendo mi tranquilidad. Ignorando mi paciencia.  Con ironía e inexplicables negativas envasadas al vacío.  La obligación sobre la devoción, ya había oído antes esa canción. Más desconoces que la luna juega de mi parte.  Pronto vendrá otra noche solitaria y el alcohol ganará de nuevo la batalla. Avanzará sinuoso por tu cuerpo y por tu mente.  Dejaran de ser tuyos.  Serán entonces del deseo, que es mío. Y volverás para otra vez no quedarte.  Con tu calma y sin la mía. Con mi impaciencia y tu ironía.

Besar ranas (y sapos)

Podría hacer memoria, debe hacer como siete años, que no hago más que hacer honor al título de este post. Podría seguir haciendo memoria y recuento, pero sería poco elegante por mi parte, pero muchas, han sido muchas ranas. Y seguir recordando, que no rememorando, y ver, desde la objetividad que da el paso del tiempo y la distancia, que entre esas ranas he dado también con sapos, algunos de ellos venenosos. Las ranas pasaron, la mayoría, sin mucha pena ni gloria, la cosa ha venido funcionando por proyectos, marco objetivo, defino estrategia, ataco, capturo y generalmente desaparezco.  Con los sapos ha sido más complicado y sinceramente a día de hoy todavía no tengo palabras. Quizá sea esa falta de palabras la que haya parido este post. Sapos, ranas, besos, distancia, tiempo, objetivos, veneno, metas, huídas, encuentros y desencuentros. He seguido a pies juntillas la declaración de intenciones de este sitio, "c onsidero sentir como lo más interesante de la vida. Adicta...