Ir al contenido principal

Libro de Reclamaciones

Anoche, en mi cama, un amigo me hablaba de fidelidad, celos y compromisos. No había nadie más en la habitación, entre otras cosas porque estábamos follando. Otras veces follé en grupo, pero no era el caso. El chico indudablemente debía dirigirse a mí, y aunque en ningún momento me sentí aludida, hoy he pensado en ello.

Pienso que el ser humano es infiel por naturaleza. El hombre por instinto primario, y la mujer por simpatía.

Y la fidelidad creo que es algo que surge de forma espontánea cuando fusionas con alguien que te parece único. Cuando de repente, y siempre sin esperarlo, (porque la atracción ataca a traición y es traicionera), te sientes invadido por alguien que se te ha metido dentro sin saber muy bien como, y te deja en ese estado de entre estúpido y gilipollas, que a la vez te tranquiliza el alma, estabilizando y canalizando las emociones y sensaciones hacia él.

Y es entonces cariño, cuando te siento único. Cuando te has instalado dentro. Cuando te amo..., que quiero ser sólo tuya. Es ahora cuando me tienes. Cuando mamar de tu polla se convierte en un ritual necesario para mi existencia. Cuando tú y yo sabemos que ninguna otra me quita la sed.
Pero cielo, si no te siento único, Libro de Reclamaciones no tengo ;)

Comentarios

  1. Haces bien, yo tuve libro de reclamaciones y lo tiré. Con el tiempo, no entendia la letra. Y desde luego, no considero más fidelidad que la afectiva. Si tu cuerpo no sabe distinguir cuando es placer y cuando es amor, conmigo no cuentes.

    ResponderEliminar

Publicar un comentario

¿Cómo lo ves?

Entradas populares de este blog

Le quería tanto...

...que nada fue igual después. Le quería tanto, que jamás volvió a sentir (tener) amor similar. Le quería tanto, que arrugó todas y cada una de las líneas de expresión de su cara con un desconsolado llanto que nada solucionaría, pero que tanto demostraba. Le quería tanto, que cada fracaso amoroso posterior, era una victoria merecida. Tanto, que impregnó de él toda derrota posterior. Tanto, que todavía no es momento, siquiera de esto.

Iter-acciones

Me buscas, apareces, robas mi calma y con ella desapareces.  El tiempo todo lo cura, pero no existe éste si regresas.  Si vuelves esparciendo mi tranquilidad. Ignorando mi paciencia.  Con ironía e inexplicables negativas envasadas al vacío.  La obligación sobre la devoción, ya había oído antes esa canción. Más desconoces que la luna juega de mi parte.  Pronto vendrá otra noche solitaria y el alcohol ganará de nuevo la batalla. Avanzará sinuoso por tu cuerpo y por tu mente.  Dejaran de ser tuyos.  Serán entonces del deseo, que es mío. Y volverás para otra vez no quedarte.  Con tu calma y sin la mía. Con mi impaciencia y tu ironía.

Besar ranas (y sapos)

Podría hacer memoria, debe hacer como siete años, que no hago más que hacer honor al título de este post. Podría seguir haciendo memoria y recuento, pero sería poco elegante por mi parte, pero muchas, han sido muchas ranas. Y seguir recordando, que no rememorando, y ver, desde la objetividad que da el paso del tiempo y la distancia, que entre esas ranas he dado también con sapos, algunos de ellos venenosos. Las ranas pasaron, la mayoría, sin mucha pena ni gloria, la cosa ha venido funcionando por proyectos, marco objetivo, defino estrategia, ataco, capturo y generalmente desaparezco.  Con los sapos ha sido más complicado y sinceramente a día de hoy todavía no tengo palabras. Quizá sea esa falta de palabras la que haya parido este post. Sapos, ranas, besos, distancia, tiempo, objetivos, veneno, metas, huídas, encuentros y desencuentros. He seguido a pies juntillas la declaración de intenciones de este sitio, "c onsidero sentir como lo más interesante de la vida. Adicta...