...que nada fue igual después. Le quería tanto, que jamás volvió a sentir (tener) amor similar. Le quería tanto, que arrugó todas y cada una de las líneas de expresión de su cara con un desconsolado llanto que nada solucionaría, pero que tanto demostraba. Le quería tanto, que cada fracaso amoroso posterior, era una victoria merecida. Tanto, que impregnó de él toda derrota posterior. Tanto, que todavía no es momento, siquiera de esto.
"Unos dicen que soy muy buena. Otros que soy muy mala".

Me gusta tu blog, Marta. Ya lo he enlazado con el mío y espero que tú también me enlaces.
ResponderEliminarUn beso
Antonio
De todos los verbos, solo pude llevar a cabo el primero, te miré y cómo te miré preciosa mía, lo demás quedan para el deseo y la fantasía, quizás en otra vida o en otro tiempo y lugar hubiera llegado a conocerte, seducirte, tenerte, amarte, follarte y dejarte, dejarte porque eres como el veneno terapeutico, solo en pequeñas dosis es bueno, y tú debes de causar estragos alucinógenos en las personas que se empeñen en retenerte.
ResponderEliminarUn beso preciosa, ah! y una cosa, tu vello púbico es divino, adorna perfectamente tu cosita tan deliciosa.