Ir al contenido principal

Nocturnidad y alevosía

Tengo vicios inconfesables que ahora me apetece compartir. Me gusta el ambiente de la marcha nocturna, el gentío acalorado moviéndose y rozándose por los cuatro costados llevado al éxtasis por las fluctuaciones de la música electrónica. Los cuerpos a temperaturas elevadas, sólo contrarrestadas por esos vasos llenos de hielo y alcohol que además de refrescar abren la mente. Suelo inmiscuirme en esos ambientes de vez en cuando, y acostumbro también a degustar Brugal Añejo con Coca-Cola y mucho hielo. Me gustan las minifaldas exageradas, con unos tacones altos y una camiseta ajustada y con escote insinuante, mi figura se estiliza exageradamente, quedando marcado el punto de equilibro en la cintura, que remarco con algún cinturón grande. Y es que prefiero tener mis braguitas a mano, porque no sé en que momento de la noche, ni si a la vista de alguien, o sólo para mí, pero siempre en mitad de todos, el hielo semiderretido de mi copa terminada pasará a mi boca, para llegar a mi mano y meterlo en mi coñito, derritiéndose casi inmediatamente por el contraste de temperatura, mojando exageradamente primero mis braguitas, y deslizándose después piernas abajo, hasta la planta de los pies, despacio, haciéndome cosquillas, refrescándome, haciéndome sentir un deseo sexual altamente peligroso entre tanta gente.

Comentarios

  1. Es de lo más morboso que he leido, breve pero intenso, descriptivo, magistral.
    Berraco me has puesto juer.
    Un beso helado

    ResponderEliminar

Publicar un comentario

¿Cómo lo ves?

Entradas populares de este blog

Le quería tanto...

...que nada fue igual después. Le quería tanto, que jamás volvió a sentir (tener) amor similar. Le quería tanto, que arrugó todas y cada una de las líneas de expresión de su cara con un desconsolado llanto que nada solucionaría, pero que tanto demostraba. Le quería tanto, que cada fracaso amoroso posterior, era una victoria merecida. Tanto, que impregnó de él toda derrota posterior. Tanto, que todavía no es momento, siquiera de esto.

Iter-acciones

Me buscas, apareces, robas mi calma y con ella desapareces.  El tiempo todo lo cura, pero no existe éste si regresas.  Si vuelves esparciendo mi tranquilidad. Ignorando mi paciencia.  Con ironía e inexplicables negativas envasadas al vacío.  La obligación sobre la devoción, ya había oído antes esa canción. Más desconoces que la luna juega de mi parte.  Pronto vendrá otra noche solitaria y el alcohol ganará de nuevo la batalla. Avanzará sinuoso por tu cuerpo y por tu mente.  Dejaran de ser tuyos.  Serán entonces del deseo, que es mío. Y volverás para otra vez no quedarte.  Con tu calma y sin la mía. Con mi impaciencia y tu ironía.

Besar ranas (y sapos)

Podría hacer memoria, debe hacer como siete años, que no hago más que hacer honor al título de este post. Podría seguir haciendo memoria y recuento, pero sería poco elegante por mi parte, pero muchas, han sido muchas ranas. Y seguir recordando, que no rememorando, y ver, desde la objetividad que da el paso del tiempo y la distancia, que entre esas ranas he dado también con sapos, algunos de ellos venenosos. Las ranas pasaron, la mayoría, sin mucha pena ni gloria, la cosa ha venido funcionando por proyectos, marco objetivo, defino estrategia, ataco, capturo y generalmente desaparezco.  Con los sapos ha sido más complicado y sinceramente a día de hoy todavía no tengo palabras. Quizá sea esa falta de palabras la que haya parido este post. Sapos, ranas, besos, distancia, tiempo, objetivos, veneno, metas, huídas, encuentros y desencuentros. He seguido a pies juntillas la declaración de intenciones de este sitio, "c onsidero sentir como lo más interesante de la vida. Adicta...