Bebe, que tenemos toda la tarde por delante. Bebe y escucha, y participa en el ambiente que he creado. Relájate conmigo. Sé natural, fluye, sé lo que bebes. Bebe y escucha lo que tengo que decirte acerca de este estimulante líquido que sin prisa compartimos esta tarde. Y despierta tus sentidos, adoro el incienso quemado. Y esta música "minimal" me relaja y tensa a ratos. A mí el vino me predispone a las sensaciones, ya lo contaba en otro post y ahora te lo quiero contar a ti, mientras me miras semitumbado en mi chaiselongue, a mi lado, y te lo voy a explicar despacio, mientras seguimos bebiendo, para que no sólo me escuches, sino que lo sientas según te cuento, para poder sentirte sintiéndolo, aquí a mi lado, para acercarte más a mí, sin movernos. Y mírame profundamente confiado, que absorto en mi mirada quiero observarte cada milímetro de piel, cada movimiento de tus labios contestando a mi torrente de ocurrencias que te mantiene distraido mientras te sigo observando tan de cerca mientras te siento sentirme, a mí y a mi vino favorito. Todavía no nos hemos rozado, pero cada choque de copas a nuestra salud tiene un componente sexual altamente activo que augura un contacto total exaltado, sofocante, excitado, reñido aunque cálido. Y aunque todavía no nos hemos tocado, ya he reparado largo rato en tus manos y daría todo el vino que queda en mi copa a cambio de sentirlas recorrerme.
...que nada fue igual después. Le quería tanto, que jamás volvió a sentir (tener) amor similar. Le quería tanto, que arrugó todas y cada una de las líneas de expresión de su cara con un desconsolado llanto que nada solucionaría, pero que tanto demostraba. Le quería tanto, que cada fracaso amoroso posterior, era una victoria merecida. Tanto, que impregnó de él toda derrota posterior. Tanto, que todavía no es momento, siquiera de esto.
pues algo me da que pensar que no vais a pasar de la segunda copa... ;)
ResponderEliminarTomas un sorbo de ese buen vino, ese vino oscuro, oloroso, afrutado, y lo paladeas mientras cierras los ojos. Dejas que te vaya recorriendo lentamente, que tu cuerpo se empape de su sabor y lo sientes, notas como se va introduciendo en ti, lentamente, profundamente. Un calor se apodera de todo tu cuerpo, un calor que sale de dentro de ti mientras aún te queda en la boca el recuerdo de su sabor y en tu olfato su olor penetrante. Es una sensación embriagadora que saboreas lentamente, pausadamente, sin prisas, con todo el tiempo del mundo por delante, dejando que ese líquido elemento se introduzca en ti y recorra todo tu interior mientras se desatan todos tus sentidos. Y entonces... oh!!!! sólo entonces ese pobre marinero completamente embrujado se dará cuenta de los placeres que le tiene reservados esa sirena cautivadora.
ResponderEliminar