SOBERBIA (ante el deseo de alto honor y gloria): Consiste en una estima de sí mismo, o amor propio indebido, que busca la atención y el honor.
Rehuso de la atención, no del alto honor, y mucho menos de la gloria. Y si mi alta autoestima y mi seguridad, si mi amor propio o autoreconomiento de talentos es indebido, pido disculpas al ofendido, pero me costaría mucho más avanzar sintiendo que no soy nada. Ánimo no obstante a los que se arrastran, pues me estais dando mucha ventaja y cuanto más avanzo, más soberbia me siento.
AVARICIA (ante el deseo de acaparar riquezas): Inclinación o deseo desordenado de placeres o de posesiones.
Quiero, tomo aire, un chalet muy luminoso en la costa del mediterráneo, con vistas a un acantilado, con grandes cristaleras que hagan de cada amanecer o atardecer un espectáculo. Debe tener un jardín muy grande, muy verde, en el que hayan muchas palmeras y caminos de piedra, y una gran piscina de forma caprichosa con un amplio margen de madera de teka. También quiero un gran velero, con todas las comodidades, para salir por temporadas a sentir el mar desde dentro. Un deportivo negro descapotable con el que jugar en las curvas melena al viento y un 4x4 para las escapadas sin destino prefijado. Quiero viajar y no quiero tener que repetir vestuario nunca. Me seco la babita y sigo.
LUJURIA (ante el apetito sexual): El deseo desordenado por el placer sexual. Los deseos y actos son desordenados cuando no se conforman al propósito divino, el cual es propiciar el amor mutuo de entre los esposos y favorecer la procreación.
A este es al que más me costaría renunciar. Hay quien evitó la lujuria, un ejemplo es San Francisco, quien al ser tentado con lujuria se arrojó a unos espinos. Así logró vencer la tentación. Diría que, a partir de hoy saldré siempre con unos espinos en el bolso, de no ser por lo ridículo que suena. Seguiré llevando preservativos.
IRA (ante un daño o dificultad): El sentido emocional de desagrado y, generalmente, antagonismo, suscitado por un daño real o aparente. La ira puede llegar a ser pasional cuando las emociones se excitan fuertemente.
Creo que se refiere a esos momentos en los que sale por mi boca un "por mis cojones" e impongo mi voluntad fuertemente excitada emocionalmente, esto es, a gritos y por mis cojones. Porque tal y como andan las cosas en la sociedad que irremisiblemente nos tiene atrapados no encuentro a veces otra forma de avanzar ante los frecuentes obstáculos. En mi defensa he de decir que si he forjado carácter, es porque me he sentido sola en la lucha. Y también que estoy orgullosa de él, como buena soberbia que soy.
GULA (ante la comida y la bebida): es el deseo desordenado por el placer conectado con la comida o la bebida. Este deseo puede ser pecaminoso de varias formas:
1- Comer o beber muy en exceso de lo que el cuerpo necesita.
2- Cortejar el gusto por cierta clase de comida a sabiendas que va en detrimento de la salud.
3- Consentir el apetito por comidas o bebidas costosas, especialmente cuando una dieta lujosa está fuera del alcance económico.
4- Comer o beber vorazmente dándole mas atención a la comida que a los que nos acompañan.
5- Consumir bebidas alcohólicas hasta el punto de perder control total de la razón. La intoxicación injustificada que termina en una completa pérdida de la razón es un pecado mortal.
Este es la hostia, casi no tengo palabras, si aparte del sexo me quito todo esto, tengo la absoluta certeza de que la vida perderá mucho sentido. Quiero comer marisco hasta que me duela el estómago, quiero beber vino hasta perder el sentido, y ron o ginebra hasta perder las bragas. Ojo a la conexión de la lujuria con la gula.
PEREZA (del desgano por obrar en el trabajo o por responder a los bienes espirituales): Falta culpable de esfuerzo físico o espiritual; ociosidad.
Debería pues dejar de escribir, de pensar, de leer, de comer, de fumar, de ver fotografías y ponerme a limpiar y recoger. Una extraña fuerza me tiene pegada al sofá. Tampoco espero nadie en casa, con lo cual me da lo mismo limpiar y recoger hoy, o mañana, o pasado. No me voy a agobiar, el psicólogo me enseñó a controlar la ansiedad. Respiro hondo semitumbada y no pienso en nada. Funciona. Otro día limpiaré, e iré a trabajar, ya lo pensaré mañana, como diría Escarlata O'Hara.
ENVIDIA (resiente las cualidades, bienes o logros de otro porque reducen nuestra auto-estima): Rencor o tristeza por la buena fortuna de alguien, junto con el deseo desordenado de poseerla.
De este paso, es dañino, para el envidioso, y para el envidiado. Es el cáncer de la sociedad, mueve dolor, traiciones, ardor en el alma del que lo sufre, y deseo de saciar ese desasosiego dañando al envidiado. No soy envidiosa. Admiro a la gente que tiene más que yo y sólo me despiertan ganas de aprender. No soy envidiosa porque la envidia me impediría crecer, me despistaría de lo que quiero conseguir y porque tengo claro lo que quiero no me puedo permitir pararme a desear lo que han conseguido otros. Yo, voy a conseguir más.
Conclusión, quererme, desear posesiones, disfrutar del sexo, sacar a pasear el carácter, comer pijadas y beber hasta perder el sentido, o no levantarme de la cama en todo el día, me aportan satisfacción y no lastiman a nadie. La envidia, entiendo, no debería ser considera pecado, sino atenuante para entrar en el reino de los cielos. A mí que me castiguen por mala mujer.
Rehuso de la atención, no del alto honor, y mucho menos de la gloria. Y si mi alta autoestima y mi seguridad, si mi amor propio o autoreconomiento de talentos es indebido, pido disculpas al ofendido, pero me costaría mucho más avanzar sintiendo que no soy nada. Ánimo no obstante a los que se arrastran, pues me estais dando mucha ventaja y cuanto más avanzo, más soberbia me siento.
AVARICIA (ante el deseo de acaparar riquezas): Inclinación o deseo desordenado de placeres o de posesiones.
Quiero, tomo aire, un chalet muy luminoso en la costa del mediterráneo, con vistas a un acantilado, con grandes cristaleras que hagan de cada amanecer o atardecer un espectáculo. Debe tener un jardín muy grande, muy verde, en el que hayan muchas palmeras y caminos de piedra, y una gran piscina de forma caprichosa con un amplio margen de madera de teka. También quiero un gran velero, con todas las comodidades, para salir por temporadas a sentir el mar desde dentro. Un deportivo negro descapotable con el que jugar en las curvas melena al viento y un 4x4 para las escapadas sin destino prefijado. Quiero viajar y no quiero tener que repetir vestuario nunca. Me seco la babita y sigo.
LUJURIA (ante el apetito sexual): El deseo desordenado por el placer sexual. Los deseos y actos son desordenados cuando no se conforman al propósito divino, el cual es propiciar el amor mutuo de entre los esposos y favorecer la procreación.
A este es al que más me costaría renunciar. Hay quien evitó la lujuria, un ejemplo es San Francisco, quien al ser tentado con lujuria se arrojó a unos espinos. Así logró vencer la tentación. Diría que, a partir de hoy saldré siempre con unos espinos en el bolso, de no ser por lo ridículo que suena. Seguiré llevando preservativos.
IRA (ante un daño o dificultad): El sentido emocional de desagrado y, generalmente, antagonismo, suscitado por un daño real o aparente. La ira puede llegar a ser pasional cuando las emociones se excitan fuertemente.
Creo que se refiere a esos momentos en los que sale por mi boca un "por mis cojones" e impongo mi voluntad fuertemente excitada emocionalmente, esto es, a gritos y por mis cojones. Porque tal y como andan las cosas en la sociedad que irremisiblemente nos tiene atrapados no encuentro a veces otra forma de avanzar ante los frecuentes obstáculos. En mi defensa he de decir que si he forjado carácter, es porque me he sentido sola en la lucha. Y también que estoy orgullosa de él, como buena soberbia que soy.
GULA (ante la comida y la bebida): es el deseo desordenado por el placer conectado con la comida o la bebida. Este deseo puede ser pecaminoso de varias formas:
1- Comer o beber muy en exceso de lo que el cuerpo necesita.
2- Cortejar el gusto por cierta clase de comida a sabiendas que va en detrimento de la salud.
3- Consentir el apetito por comidas o bebidas costosas, especialmente cuando una dieta lujosa está fuera del alcance económico.
4- Comer o beber vorazmente dándole mas atención a la comida que a los que nos acompañan.
5- Consumir bebidas alcohólicas hasta el punto de perder control total de la razón. La intoxicación injustificada que termina en una completa pérdida de la razón es un pecado mortal.
Este es la hostia, casi no tengo palabras, si aparte del sexo me quito todo esto, tengo la absoluta certeza de que la vida perderá mucho sentido. Quiero comer marisco hasta que me duela el estómago, quiero beber vino hasta perder el sentido, y ron o ginebra hasta perder las bragas. Ojo a la conexión de la lujuria con la gula.
PEREZA (del desgano por obrar en el trabajo o por responder a los bienes espirituales): Falta culpable de esfuerzo físico o espiritual; ociosidad.
Debería pues dejar de escribir, de pensar, de leer, de comer, de fumar, de ver fotografías y ponerme a limpiar y recoger. Una extraña fuerza me tiene pegada al sofá. Tampoco espero nadie en casa, con lo cual me da lo mismo limpiar y recoger hoy, o mañana, o pasado. No me voy a agobiar, el psicólogo me enseñó a controlar la ansiedad. Respiro hondo semitumbada y no pienso en nada. Funciona. Otro día limpiaré, e iré a trabajar, ya lo pensaré mañana, como diría Escarlata O'Hara.
ENVIDIA (resiente las cualidades, bienes o logros de otro porque reducen nuestra auto-estima): Rencor o tristeza por la buena fortuna de alguien, junto con el deseo desordenado de poseerla.
De este paso, es dañino, para el envidioso, y para el envidiado. Es el cáncer de la sociedad, mueve dolor, traiciones, ardor en el alma del que lo sufre, y deseo de saciar ese desasosiego dañando al envidiado. No soy envidiosa. Admiro a la gente que tiene más que yo y sólo me despiertan ganas de aprender. No soy envidiosa porque la envidia me impediría crecer, me despistaría de lo que quiero conseguir y porque tengo claro lo que quiero no me puedo permitir pararme a desear lo que han conseguido otros. Yo, voy a conseguir más.
Conclusión, quererme, desear posesiones, disfrutar del sexo, sacar a pasear el carácter, comer pijadas y beber hasta perder el sentido, o no levantarme de la cama en todo el día, me aportan satisfacción y no lastiman a nadie. La envidia, entiendo, no debería ser considera pecado, sino atenuante para entrar en el reino de los cielos. A mí que me castiguen por mala mujer.
PECADORAAAAAAAAAAAAAAAAAA!!!!!!!!!!!!!.
ResponderEliminarBienvenida al club. Yo ya tengo 6 y me falta uno para estar completamente loco, que digo loco, condenadoooooo...
¡Vaya! Lo de San Francisco me deja de piedra. ¡Qué injusticia: él se tira a los espinos; fundan un aciudad con su nombre, y en ella todo dios se dedica a tirarse a todo bicho viviente!
ResponderEliminar¿No habría sido mejor tirarse a la moza en cuestión?