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"No escribas bajo el imperio de la emoción. Déjala morir, y evócala luego. Si eres capaz entonces de revivirla tal cual fue, has llegado en arte a la mitad del camino."Jorge Luis Borges
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Da igual que estuvieras cerca o no, en realidad daba igual que estuvieras, no me hizo falta verte entre las cinco mil personas para sentir tu mirada clavada en mi nuca, para percibirte inmediatamente detrás, vigilándome, y juro que vibré con tu presencia abstracta en ese momento irreal. Que se erizó mi piel al encontrar tus ojos (del color de la coca-cola) bajando por mi espalda en un peregrinar de culto hacia esa parte de mí que sabes tuya. Te sentí sonreir, orgulloso, y se coló entonces tu mirada entre mis piernas, se cruzó con mi falda y se enredó en mi ropa interior, retorciéndose allí lo suficiente como para hacer resbalar mi humedad piernas abajo, acompañada de tus ojos, y fue así que llegamos juntos hasta el zapato de tacón anudado al tobillo.
Y es que de jugar se trataba.
Un anciano con traje y sombrero junto a una anciana con vestido y pamela blanca. Se recitan a Balzac, Voltaire... disfrutan intensos, y todo se humedece increiblemente.
ResponderEliminarÉl la mira como hombre apasionado, le arde esa sangre olvidada y ella se deja ver, luce como mujer hermosa.
–Si le sacas una espina a tu abuelo, enséñasela, porque los viejos son desconfiados.
Le dice el anciano a su nuevo amor.
(Otoño cualquiera, Miguel Arredondo)
pd: salut
Lo más estremecedor del juego que describes es la facilidad para convertir, en ese preciso instante, el mundo que rodea en un lugar sólo para dos, ajeno a miradas, a prejuicios, al ruido de otras voces. Un paraíso para dos mentes, dos cuerpos y un deseo.
ResponderEliminarEs encantador cuando surge esa magia...
Besos
Jugando.... de eso se trata.
ResponderEliminarbesos morbosos
Estupendo blog! Todo un descubrimiento. Me ha gustado mucho!!
ResponderEliminarEnhorabuena!
Un beso!