Mi hombre, el mío, deberá conocer perfectamente mis preferencias sexuales (no te cortes en preguntar) y adaptarse a mi imagen de buen amante: imaginativo, atrevido, activo, y dual. Considero muy importante involucrarme personalmente con él, pues para mí el sexo físico es la mayor expresión de cercanía y de comunicación, no sólo la satisfacción del apetito sexual (sin importar lo fuerte que este sea). Seré por lo tanto más feliz si puedo compartir intereses intelectuales con mi pareja. Quiero alguien con quien pueda pasar mucho tiempo jugando, y alternar esto con las obligaciones y placeres de la vida familiar.
Mi palabra clave acerca de la actitud hacia el amor es compartir, cuanto más estrecha, querida y más intimamente amigable sea la relación, más feliz me hará. Es así hasta el punto de que sólo aceptaré un amante después de tener la seguridad de que podremos también ser buenos amigos. Y es que tengo unos estándares muy específicos acerca de lo que quiero siendo excesivamente cautelosa a la hora de seleccionar. Busco un estilo especial, una variedad inusual, una pareja con intereses similares, que sea diferente y libre, que tenga de la vida un enfoque abierto y optimista. Que sepa seducir, estimularme. Que sepa entenderme con una mirada, que no deje nunca de mirarme a los ojos.
Debe derrochar conocimiento, experiencia, tener interesante conversación, se ha de comportar con exquisitez y elegancia, tener estilo, una educación impecable y un chalet con piscina.
Las solicitudes cursadas formalmente al email adjuntando dos fotografías, una de cara y otra de cuerpo entero, indicando altura, número de zapato y dirección de respuesta.
Aunque estoy pensando que tal y como están las cosas debería haber hecho un cuestionario normalizado.
Aún a riesgo de perder credibilidad en un futuro casting (de cual uno duda cumplir los requisitos mínimos) vaya por delante que escribo estas letras con la sonrisa que me has dejado con tu quimera.
ResponderEliminarHe de decir que alabo por encima de todo tu necesidad y exigencia de comunicación. Sin embargo también hay que decir que la comunicación que funciona es la bidireccional, así que no sólo está en que el hombre perfecto pregunte, sino que de tarde en tarde cuentes tú también, sin esperar a que te pregunten, utilizando la confianza que a buen seguro valorarás como un pequeño tesoro.
Estoy de acuerdo en que la relación física y la sinceridad es el regalo mayor que puede hacerse, encajar las piezas y el cuerpo, acoplar las sensibilidades y sentir la respiración de ambos con un único ritmo. Me alegro que valores esa faceta, no siempre reconocida tan abiertamente.
:-)
Lo mismo se puede decir sbore compartir, con una salvedad. Si yo tuviera que elegir una pareja, en lugar de buscar la afinidad total, pensaría en intereses en parte similares y en parte no. ¿Por qué?
Pues porque de ese modo tendría garantizado ser complementarios pero además aprender cosas nuevas de la otra parte. Demasiada afinidad acaba por tornarse rutinario, como estar con el reflejo de uno mismo en el espejo y siempre es bueno conocer cosas a través de los ojos y emociones de quien nos acompaña por los caminos de la vida.
;-)
Por último decir que el perfil que buscas, si lo hallas, tendrá algunas características que incumplirán tu descripción, porque si te brotan escalofríos en el cuello y mariposas en el ombligo va a importar bastante poco si tiene un chalet o no (incluso hasta le perdonarías la elegancia, que no la educación). Esto suele deberse a que las emociones y la superficialidad de lo material vienen a ser poco compatibles.
Además, si existe alguien así para ti, es muy posible que desconozca lo genera en tu interior, de modo que será difícil que se presente a candidato, aportando su correo y fotos de 15x25...aunque quien sabe, los que se presenten nada pierden...
;-)
Besos, suerte y un último consejo. Si hallas algo así, no le digas que consiguió tu corazón, demuéstrale tu entrega y complicidad pero que no se lo crea mucho, que se lo tenga que ganar cada día, de lo contrario se suelen acomodar...