¿Hace falta que te diga que te entregaría hasta la última gota de
vida, que, exhalada de mis entrañas, dejaría resbalar lenta por mis
labios derramándose desde su comisura hasta el cuello para bajar
deslizándose hacia mi pecho erizado y que desde allí, serpenteando,
roja viva, se colaría en mi sexo donde la recogería con dulzura para
serte ofrecida?.
...que nada fue igual después. Le quería tanto, que jamás volvió a sentir (tener) amor similar. Le quería tanto, que arrugó todas y cada una de las líneas de expresión de su cara con un desconsolado llanto que nada solucionaría, pero que tanto demostraba. Le quería tanto, que cada fracaso amoroso posterior, era una victoria merecida. Tanto, que impregnó de él toda derrota posterior. Tanto, que todavía no es momento, siquiera de esto.

Ummmmm que entregada te veo y que poética...
ResponderEliminarBesitos morbosos
Más que una declaración, lo que haría falta es una aclaración del destinatario de a qué espera a poner un recipiente hecho de su más sensible piel para que no se escape ni una gota de tan bello regalo...y disponerse a corresponderlo...
ResponderEliminarBesos
:-)
No hace falta que digas nada cuando ya lo has dicho todo con una mirada.
ResponderEliminar