Podría hacer memoria, debe hacer como siete años, que no hago más que hacer honor al título de este post. Podría seguir haciendo memoria y recuento, pero sería poco elegante por mi parte, pero muchas, han sido muchas ranas. Y seguir recordando, que no rememorando, y ver, desde la objetividad que da el paso del tiempo y la distancia, que entre esas ranas he dado también con sapos, algunos de ellos venenosos. Las ranas pasaron, la mayoría, sin mucha pena ni gloria, la cosa ha venido funcionando por proyectos, marco objetivo, defino estrategia, ataco, capturo y generalmente desaparezco. Con los sapos ha sido más complicado y sinceramente a día de hoy todavía no tengo palabras. Quizá sea esa falta de palabras la que haya parido este post. Sapos, ranas, besos, distancia, tiempo, objetivos, veneno, metas, huídas, encuentros y desencuentros. He seguido a pies juntillas la declaración de intenciones de este sitio, "c onsidero sentir como lo más interesante de la vida. Adicta...
Eso me recuerda la eterna pregunta. Locura es la desviación de la sociedad o tal vez una locura dejarnos arrastrar por la rutina, trabajar cuatro docenas de años y llegar a viejos tratando de conservar algo de dignidad?
ResponderEliminarLocura o racionalidad, sólo aquello que nos agita las emociones merece la pena...
:-)
Besos
Los locos y sus locuras. De esas tan apetecibles, tan agradables, tan sensuales, tan...
ResponderEliminarLocuras de esas que te hacen sentir cómo se erizan todos los poros de tu piel, cómo se contraen, mientras un escalofrío te recorre por dentro haciéndote estremecer y despertando los instintos... mmmmm... esos son los primeros síntomas, luego ya se nubla la razón y la locura brilla en la mirada.
Besos, de esos que enloquecen.
Tras leer la lista de sensaciones y situaciones que llevan a esa locura deseada, creo que como estado de ánimo permanente no es que sea muy práctico que digamos. Sin embargo, lo que es realmente válido es encontrar a una persona como tú que las provoca todas. Que te saque de la realidad cotidiana y te sumerja en una vorágine de sensaciones que te lleven a no saber ni dónde estás, a descolocarte de la rutina cotidiana. Conocerte a ti puede ser como tocarte el gordo. A partir de ese momento ya nada es igual.
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