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La saudade

Mi reloj biológico es más alterable que el voto de los artistas, gays e inmigrantes. Sin ánimo de ofender, vaya. Y tengo resaca, manda huevos que sabiendo que en ese local el garrafón es de clase D no sólo vuelva, sino que encima me digne a tomarme 4 copas. 4, una detrás de otra, "habría que pagar para ver la fauna que hay aquí dentro" decía alguien a mi lado. Ciertamente tal fauna deja la boca seca, esa especie extraña de humano que raramente supera el metro cincuenta, con lo que mis pezones quedan a la altura de la boca de todo aquel que cruce la zona de paso, suerte que la oscuridad juega de mi lado y a poco que conozcas las zonas estratégicas puedes pasar la noche de voyeur casi sin ser visto. Por supuesto que también hay zonas iluminadas, en azul eléctrico eso sí, y sólo a ráfagas, otras veces, cuando me apetece exhibirme suelo colocarme en ese sector fondo norte a desplegar las armas de diva.

Ayer no era el caso, aunque iba vestida para la ocasión, me encanta el raso negro para la noche, sin ropa interior dibuja el pecho delicadamente, como si de marcas de agua se tratara que al movimiento se convierten en torrentes. Y gusté, porque lo sentí al entrar, y porque sentí todas esas miradas sucias masculinas clavadas en mi escote y me molestó porque es tuyo, decidí adentrarme en la zona oeste, la oscura, sinónimo de lúgubre, negra, misteriosa, ambigua, eclipsada, dudosa....y me puse en modo voyeur.

Ví, putas de las que cobran en euros, putas de las que cobran en copas, y otras que cobran en rayas de coca, también ví alguna que lo hace por placer, ví el modus operandi de unas y otras, como se acercan, venden, convencen, salen con la presa media hora y vuelven a entrar, esta vez por separado, y vuelta a empezar.

Marta, ¿qué hace una mujer como tú en un sitio como este?.

Luchar contra el fantasma de la ausencia.



No abuses de mi inspiración,
no acuses a mi corazón
tan maltrecho y ajado
que está cerrado por derribo.
....
Para decir "con Dios" a los dos
nos sobran los motivos.

Comentarios

  1. Vaya recuerdos me traes con ese escrito. Yo también volvía a antros de ese estilo. A veces el cuerpo te pide esas cosas. Te pide ver pasar pezones a la altura de tu boca, te pide que se te arrimen chicas, intentando adivinar si querrán dinero por la prontitud con la que se dejan tocar el culo, con el descaro con el que te ofrecen la vista de un escote que logran restregarte por los ojos y por el cuerpo con unas posturas inverosímiles para mantener una charla. Ese morboso susurrar palabras soeces en el oído de un supuesto ligue de resolución inmediata, aprovechando la penumbra y el que nadie esté pendiente de lo que haces, salvo alguna sombra voyeur que te es indiferente. Ese morbo de notar que el cuerpo elegido al fin para la aventura se pliega a tus movimientos, se aplasta contra el tuyo, cede a tus indicaciones, te facilita una primera exploración y asiente complacido cuando le susurras al oído lo que quieres hacerle en el parking, o en tu casa o en la mía. Ese descubrir después lo que ocultaba la penumbra, ese llevar a cabo todo el morbo que habías planeado, para que al día siguiente desaparezca su recuerdo junto con la resaca. Y hasta la próxima.

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  2. Siguiendo la tradición de dejarte un comentario a lo que escribes lo hago para felicitarte por como transmites la esencia del lo que vives y yendo a lo práctico.....

    ¿Una foto de ti, sin ropa interior, con esa prenda de raso negro en el momento que se hacen los torrentes no tendrás?

    Jejejeee

    ResponderEliminar

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