Conste que le hablé del allanamiento de morada y del artículo 18 de la Constitución. Conste que siempre le hablé con respeto, respeto que nunca me fue devuelto. Conste que jamás le levanté la voz, cosa que ella no ha dejado de hacer. Que nunca la insulté ni amenacé, usos que ella tiene habitualmente conmigo.
Conste que le recomendé que tomara ansiolíticos para controlar esa agresividad que le nace tan naturalmente. Que le pedí que no se metiera donde no le importara. Y ante todo y sobre todo, que le pedí que no entrara en MI casa.
Aún con esas mi casera anoche se presentó a altas horas y de incógnito, esto es, a traición y sin llamar a la puerta, haciendo uso de sus llaves. El susto fue de muerte, bueno, el susto para mí, para ella la muerte, pues presa del pánico de que habían invadido mi hogar, y teniendo muy presentes las mafias de asaltos en la noche, salí valiente y crecida en busca del ruido, armada de un cuchillo de cocina de exageradas medidas y en el mismo pasillo de la vivienda la asesiné, descuarticé, y con las manos aún ensangrentadas bajé los trozos en bolsas del Lidl al contenedor.
Hoy pensaba limpiarlo todo, pues la sangre se esparció como si de un cerdo en una matanza se tratara, pero ciertamente el rojo sangre con colesterol a mansalva me gusta para MI casa.
Pues no lo debes haber hecho mal porque no te he visto en las noticias, si bien es cierto que hace días que no veo la tele. Si es que ya te dije que te arreglaras con ellas, que se ponen de un cansino...
ResponderEliminarBesos con coartada :-)
PD: me acordé de ti, he masacrado conscientemente a la Blackberry...descanse en paz.
joder mujer! debo confesaros que ojeaba tu blog, no lo miraba con mucha atencion.. peroa araiz de este post (que me encanto) me puse a mirarlo en detalle..
ResponderEliminarexcelente