Ir al contenido principal

Flores. Capullos.

Recibo a primera hora de la tarde una llamada de una floristería, tienen unas flores para mí y quieren saber a qué hora estaré en casa para hacer la entrega. Pregunto de parte de quien son esas flores y me dicen que no están autorizados para abrir la tarjeta. Les pido que, como destinataria, abran la tarjeta. Insiste, insisto. El señor cabezón protesta pero finalmente accede. De (tal), dice, besos desde (cual), dice exactamente.

Le hago saber que no estoy interesada y que no hace falta que lo traigan, que lo devuelvan o se lo queden. Se empieza a poner nervioso y me habla de obligación de entrega, me explica algo así como que no tiene más remedio que traerlo, porque sino, no cobran. Insisto, que finjan una entrega o se lo regale a su mujer. Insiste. Este tío me agota, cedo, traiga esas flores muertas.

Llaman al telefonillo, y un chico me pide que, ante la dificultad para aparcar, baje yo a recoger "unas flores". Me niego en redondo, que las suba, el chico pregunta si no las quiero, "no" contesto sonriente y pensando que al fin me libraré de ellas. Se marcha y quedo creída de que lo he conseguido, pero no han pasado ni cinco minutos cuando recibo otra llamada de la floristería, el mismo señor de antes, que el chico ha vuelto con las flores, que porqué no he bajado a por ellas, que que poco pienso en los demás, y que lo manda para acá otra vez. Le cuento a grandes rasgos lo que entiendo por entrega a domicilio y vuelvo a comentar lo poco que me interesan las a estas alturas, jodidas flores. Insiste, me hastía, negocia, las traen y las suben. Trato hecho.

Veinte minutos después, (está muy jodido el aparcamiento), vuelve el chico a tocar el telefonillo y sube hasta arriba, abro la puerta y un tremendo ramo de rosas rojas muertas, lanzadas desde la puerta del ascensor se estrellan contra mi cara mientras el chico me pide que firme y me hace saber, la poca verguenza de la dispongo. Al poco un irreductible y nauseabundo olor a conservante de flores muertas inunda mi casa.

Llamada a (tal) de (cual),

- Ejem...¿y estas flores?.


- Para ti, ¿te gustan?.


- No - silencio largo - no me gustan las flores muertas, puestos a molestar ya podrías haber enviado una plantita con su tiesto y sus raíces. O un mms. Y pon una reclamación en la floristería, me han tratado fatal.

Comentarios

  1. La virgen que rebelde y cáustica has salido jajajaja
    Voy a pensar que tras las flores venían más intenciones que únicamente provocarte una sonrisa, porque si no es para darte con una maceta en la cabeza.

    Besos recién plantados (sí, se pueden devolver)

    :-)

    ResponderEliminar
  2. Hyku, no soy amante de merodear la blogoesfera, como todas las entidades sociales me da repelús.

    Te devuelvo los besos, pero aquí.

    ResponderEliminar
  3. jajajajaja...tranquila que uno tampoco, a pesar de lo aparente, es demasiado dado a la superficialidad social.
    Y mira por donde, cuando dije lo de devolver los besos me refería a que podían rechazarse pero me alegro de que en su lugar hayan sido devueltos.

    Besos con el repelús justo y necesario :-)

    ResponderEliminar

Publicar un comentario

¿Cómo lo ves?

Entradas populares de este blog

Le quería tanto...

...que nada fue igual después. Le quería tanto, que jamás volvió a sentir (tener) amor similar. Le quería tanto, que arrugó todas y cada una de las líneas de expresión de su cara con un desconsolado llanto que nada solucionaría, pero que tanto demostraba. Le quería tanto, que cada fracaso amoroso posterior, era una victoria merecida. Tanto, que impregnó de él toda derrota posterior. Tanto, que todavía no es momento, siquiera de esto.

Iter-acciones

Me buscas, apareces, robas mi calma y con ella desapareces.  El tiempo todo lo cura, pero no existe éste si regresas.  Si vuelves esparciendo mi tranquilidad. Ignorando mi paciencia.  Con ironía e inexplicables negativas envasadas al vacío.  La obligación sobre la devoción, ya había oído antes esa canción. Más desconoces que la luna juega de mi parte.  Pronto vendrá otra noche solitaria y el alcohol ganará de nuevo la batalla. Avanzará sinuoso por tu cuerpo y por tu mente.  Dejaran de ser tuyos.  Serán entonces del deseo, que es mío. Y volverás para otra vez no quedarte.  Con tu calma y sin la mía. Con mi impaciencia y tu ironía.

Besar ranas (y sapos)

Podría hacer memoria, debe hacer como siete años, que no hago más que hacer honor al título de este post. Podría seguir haciendo memoria y recuento, pero sería poco elegante por mi parte, pero muchas, han sido muchas ranas. Y seguir recordando, que no rememorando, y ver, desde la objetividad que da el paso del tiempo y la distancia, que entre esas ranas he dado también con sapos, algunos de ellos venenosos. Las ranas pasaron, la mayoría, sin mucha pena ni gloria, la cosa ha venido funcionando por proyectos, marco objetivo, defino estrategia, ataco, capturo y generalmente desaparezco.  Con los sapos ha sido más complicado y sinceramente a día de hoy todavía no tengo palabras. Quizá sea esa falta de palabras la que haya parido este post. Sapos, ranas, besos, distancia, tiempo, objetivos, veneno, metas, huídas, encuentros y desencuentros. He seguido a pies juntillas la declaración de intenciones de este sitio, "c onsidero sentir como lo más interesante de la vida. Adicta...