...que nada fue igual después. Le quería tanto, que jamás volvió a sentir (tener) amor similar. Le quería tanto, que arrugó todas y cada una de las líneas de expresión de su cara con un desconsolado llanto que nada solucionaría, pero que tanto demostraba. Le quería tanto, que cada fracaso amoroso posterior, era una victoria merecida. Tanto, que impregnó de él toda derrota posterior. Tanto, que todavía no es momento, siquiera de esto.
"Unos dicen que soy muy buena. Otros que soy muy mala".

Mientras reflejara la realidad y encima se estuviera fresquito...viva la perfección!
ResponderEliminarBesos refrescantes, pero desde el lado imperfecto del espejo.
Era fresquito, y perfecto, pero no reflejaba la realidad. Además, hubo que regresar.
ResponderEliminarVivimos en un mundo publicitario, cada vez se parece menos el producto al anuncio...qué se le va a hacer...además, tienes tu tarjeta aún...
ResponderEliminar;-)
Besos que, no obstante, se alegran del regreso