Ir al contenido principal

Tarjeta de visita


Tengo una original tarjeta de visita en el bolsillo, y me quema. Me temo que va a dar mucho juego este finde, aunque lo más probable es que la pierda en la primera partida.

Comentarios

  1. ...y para qué coño querrás tú una tarjeta de esas si probablemente no ha nacido el que se atreviera a devolvértela...

    Besos sin presentación.

    ResponderEliminar
  2. Cierto Hyku, necesitaré muchas !

    ResponderEliminar
  3. Lástima no recibir tu tarjeta impregnada con tu perfume, esencia diabólica de obsceno frenesí.

    ResponderEliminar
  4. Me gustará ver eso. No sé cuantas tarjetas tendrás, pero me gustará saber dónde las repartes para ir a ver cuarenta o cincuenta bocas sonrientes, para ver a todos esos tíos sonriendo como tontos, manteniendo la sonrisa durante horas, compitiendo por mostrar la sonrisa más radiante y feliz de todas con la esperanza de ser el elegido. Y poder fotografiar eso y colgar esa foto aquí.

    ResponderEliminar
  5. ¿Qué pasaría con la tarjetita de marras ?

    ¿A alguien le pica la curiosidad?

    ResponderEliminar
  6. Claro que me pica la curiosidad, me pica la curiosidad y me pica la envidia del que haya recibido la tarjeta. Me pica todo.

    ResponderEliminar
  7. Me gustaria recibir esa tarjeta.

    http://www.tarjetas-de-visita-pvc.es

    ResponderEliminar
  8. Gracias anónimo !

    Tendré en cuenta el tema del pvc para próximas partidas.

    ResponderEliminar

Publicar un comentario

¿Cómo lo ves?

Entradas populares de este blog

Le quería tanto...

...que nada fue igual después. Le quería tanto, que jamás volvió a sentir (tener) amor similar. Le quería tanto, que arrugó todas y cada una de las líneas de expresión de su cara con un desconsolado llanto que nada solucionaría, pero que tanto demostraba. Le quería tanto, que cada fracaso amoroso posterior, era una victoria merecida. Tanto, que impregnó de él toda derrota posterior. Tanto, que todavía no es momento, siquiera de esto.

Iter-acciones

Me buscas, apareces, robas mi calma y con ella desapareces.  El tiempo todo lo cura, pero no existe éste si regresas.  Si vuelves esparciendo mi tranquilidad. Ignorando mi paciencia.  Con ironía e inexplicables negativas envasadas al vacío.  La obligación sobre la devoción, ya había oído antes esa canción. Más desconoces que la luna juega de mi parte.  Pronto vendrá otra noche solitaria y el alcohol ganará de nuevo la batalla. Avanzará sinuoso por tu cuerpo y por tu mente.  Dejaran de ser tuyos.  Serán entonces del deseo, que es mío. Y volverás para otra vez no quedarte.  Con tu calma y sin la mía. Con mi impaciencia y tu ironía.

Besar ranas (y sapos)

Podría hacer memoria, debe hacer como siete años, que no hago más que hacer honor al título de este post. Podría seguir haciendo memoria y recuento, pero sería poco elegante por mi parte, pero muchas, han sido muchas ranas. Y seguir recordando, que no rememorando, y ver, desde la objetividad que da el paso del tiempo y la distancia, que entre esas ranas he dado también con sapos, algunos de ellos venenosos. Las ranas pasaron, la mayoría, sin mucha pena ni gloria, la cosa ha venido funcionando por proyectos, marco objetivo, defino estrategia, ataco, capturo y generalmente desaparezco.  Con los sapos ha sido más complicado y sinceramente a día de hoy todavía no tengo palabras. Quizá sea esa falta de palabras la que haya parido este post. Sapos, ranas, besos, distancia, tiempo, objetivos, veneno, metas, huídas, encuentros y desencuentros. He seguido a pies juntillas la declaración de intenciones de este sitio, "c onsidero sentir como lo más interesante de la vida. Adicta...