“La noche, el sexo, el deambular,... y la necesidad de fotografiar, no como un acto reflexivo, sino más como una sencilla fijación de experiencias ordinarias o extremas. Una práctica fotográfica indisociable de una cierta manera de percibir la existencia, en la cual el riesgo, el deseo, la inconsciencia y el azar quedan como los elementos esenciales. Ninguna actitud moral, ningún prejuicio, simplemente la ética de la afirmación que tiene que, para explorar nuevos universos, compartirlos hasta el final sin ninguna precaución. Un paso al acto fotográfico, a los límites de la desaparición, del goce y de la muerte. Intento establecer un estado nómada de la situación, incompleto y parcial, sistemático e instintivo de espacios físicos y emocionales donde soy el actor por completo. Evito definir con anticipación lo que voy a fotografiar. Las tomas son el resultado de la casualidad de los encuentros, de las situaciones. Las elecciones, en la medida de lo posible, son inconscientes. Pero las obsesiones quedan las mismas: el camino, el miedo, la oscuridad, el acto sexual... para quizás al final no hablar más que del simple sentimiento de existir”.
“La noche, el sexo, el deambular,... y la necesidad de fotografiar, no como un acto reflexivo, sino más como una sencilla fijación de experiencias ordinarias o extremas. Una práctica fotográfica indisociable de una cierta manera de percibir la existencia, en la cual el riesgo, el deseo, la inconsciencia y el azar quedan como los elementos esenciales. Ninguna actitud moral, ningún prejuicio, simplemente la ética de la afirmación que tiene que, para explorar nuevos universos, compartirlos hasta el final sin ninguna precaución. Un paso al acto fotográfico, a los límites de la desaparición, del goce y de la muerte. Intento establecer un estado nómada de la situación, incompleto y parcial, sistemático e instintivo de espacios físicos y emocionales donde soy el actor por completo. Evito definir con anticipación lo que voy a fotografiar. Las tomas son el resultado de la casualidad de los encuentros, de las situaciones. Las elecciones, en la medida de lo posible, son inconscientes. Pero las obsesiones quedan las mismas: el camino, el miedo, la oscuridad, el acto sexual... para quizás al final no hablar más que del simple sentimiento de existir”.
exístamos dejemos el muelle y zarpemos lejos...besos
ResponderEliminarMe encanta sentarme a ver pasar la vida, tomar la cámara y capturar un instante, un objeto, una mirada que desconoce que atrajo mi atención. Es mi modelo favorito de fotografía, el resto me parece artificial.
ResponderEliminarBesos imprevisibles.