...que nada fue igual después. Le quería tanto, que jamás volvió a sentir (tener) amor similar. Le quería tanto, que arrugó todas y cada una de las líneas de expresión de su cara con un desconsolado llanto que nada solucionaría, pero que tanto demostraba. Le quería tanto, que cada fracaso amoroso posterior, era una victoria merecida. Tanto, que impregnó de él toda derrota posterior. Tanto, que todavía no es momento, siquiera de esto.
"Unos dicen que soy muy buena. Otros que soy muy mala".

genial, deseo y libertad, eso me gusta
ResponderEliminarbs
No eran promesas? Bueno, qué importa si pueden olvidarse al amanecer.
ResponderEliminarBesos de parte de mi Blackberry
quieres follar
ResponderEliminarAnónimo, no, que te gusta.
ResponderEliminarMuy buena tu adaptacion particular a una frase del poeta frances Paul Verlaine....que dice: Junta tu frente a la mía y enlaza tu mano, y haz juramentos que mañana ya habrás roto. Felicidades.
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