En un comentario al último post dice un tal anónimo que paseo del cielo al infierno.
Y me gusta.
Y me gusta.
De hecho no es que pasee, es que soy capaz de estar a la vez en ambos sitios argumentando aquello de que estoy en el cielo, porque a vista de pájara las cosas se ven más pequeñas, y en el infierno porque desde aquí arriba la cosa pinta marrón tirando a negro.
Pero al margen de paráfrasis, considero de gran provecho ser consciente de como funciona el sistema en estos tiempos que vivimos, y soy firme creyente de que en la información está la ventaja. Siempre alerta, asimilar, y adaptarse.
Y la información está en los medios, en la comunicación en general, y a mi parecer, está sobre todo en la relación, y el saber ya se sabe, no ocupa lugar. Yo observo, sé, y soy consciente. Y sin cargos.
Aún así me tengo por una mujer optimista que espera de la vida poco más que exprimir cada instante. Una mujer sensible para sobrecogerse en sensaciones cada vez que un instante me regale un trozo de cielo. Aunque tenga un precio tan alto como la inversa, no siempre se gana.
Para compensar desarrollé el pragmatismo, asumo rápido todo y procuro moverme en aires que me sean favorables. Sí, soy realista, para ser consciente del infierno en el que cohabitamos, colaboramos, copulamos, y nos contamos mentiras unos a otros.
Y soy feliz.
¿Cuántos lo sois?.
Y soy feliz.
ResponderEliminar¿Cuántos lo sois?.
Nunca he creído en los estados anímicos permanentes. Así que no, no soy feliz. Ni siquiera ando en busca de la felicidad. Creo que la felicidad solo se consigue siendo un tonto de baba, siempre con la sonrisa puesta y la saliva colgando.
Lo que busco es que no se me escape ni uno solo de los pequeños instantes de felicidad que la vida te puede brindar. Ese rato sentado cómodamente disfrutando de una buena novela, una buena bebida, una buena música, una buena charla, una buena comida...........Con la mente alejada de preocupaciones y disfrutando de la felicidad del momento.
Ese disfrutar de un buen baño en la playa, de ese amanecer, puesta de sol o cualquier otro de los espectáculos que nos puede ofrecer la naturaleza cuando menos te lo esperas, y que te pilla con el ánimo tranquilo y te embarga esa sensación de que estás en la cúspide del mundo.
Esos pequeños instantes de felicidad cuando ves en una mirada el mismo cariño que ha mandado la tuya, o el mismo placer que seguramente reflejarán tus ojos cuando tras un vibrante cuerpo
a cuerpo el tuyo ha sido abducido entre unas piernas que se han abierto ansiosas de proporcionar y recibir........
Aprovechar esos momentos es lo más cerca de la felicidad que me encuentro, porque la vida no te los proporciona continuamente, hay que ver las veces que aparece algo o alguien y te los caga.
La última frase me encanta.
ResponderEliminarGeneralmente más alguien que algo.
Y es que hay quien es infeliz sólo con la felicidad de otros.
La felicidad sería pasar este largo y cálido verano dentro de tí.
ResponderEliminarPues si Marta. Que pena que haya tanto caganer suelto y no estén todos en el belén.
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