Ir al contenido principal

Sushi

Creo que en pocas o ninguna ocasión he hecho referencia a este manjar en mi blog, y eso que es sin duda, una de mis comidas favoritas, por no decir la más. Como dice un buen amigo mío, "comer sushi es una forma de ver la vida, nunca podría estar de acuerdo con alguien a quien no le gusta, ni mucho menos con quien ni se atreve a probarlo". Yo no soy tan extremista, pero me encanta dárselo a probar a los vírgenes en el aspecto. De entrada se muestran reticentes, a mí me pasaba lo mismo antes de probarlo la primera vez. En esa primera ocasión la sensación se puede definir en una palabra como "rara", no sabes si te gusta o no, tampoco sabes si te ha resultado agradable comerlo o has pasado un mal rato, ni siquiera sabes si tu estómago va a tolerar eso crudo ahí dentro. No obstante vuelves a probarlo porque ya el cuerpo como que te lo pide, y esta segunda vez es absolutamente placentero, mezcla de texturas y sabores suaves con golpes salados e incluso picantes que harán que las lágrimas salten de tus ojos y sientas tus labios arder.

La forma de consumir estas bolas de pegajoso arroz avinagrado y muy reposado relleno del suave pescado crudo que se deshará en la boca, envuelto en una crujiente y salada hoja de alga nori, es sumergirlo en un cuenco con salsa de soja en la que habremos añadido y diluido el wasabi, un polvo verde de rábano picante. Muy picante.

Importante, imprescindible, ineludible, acompañar siempre de una buena botella de vino, rosado, blanco, y hasta tinto.

Advertir también que aparte de estar considerada una comida afrodisíaca (cosa de la que doy fe), el picante incita al vino constantemente y hay que tener en cuenta que es una comida muy ligera, lo que provoca el fácil traspaso del alcohol a la sangre acarreando consecuencias a menudo memorables y poco apropiadas de mencionar aquí tal día como hoy en el que, en vez de hablar de sexo, trato el tema de la gastronomía :)

Comentarios

  1. Anónimo8/1/08, 0:29

    Es cierto que es algo especial el Sushi, por aquí hay una "susheria" que es una maravilla y nadie debería morirse sin probar algo así, aunque, si esta noche fuera mi ultima cena creo me quedaba con los huevos fritos con patatas y jamón, vino tinto y una tableta de chocolate.
    :)

    ResponderEliminar
  2. Se me saltan las lágrimas cada vez que recuerdo un episiodio en que un amigo confundió wasabi con guacamole y le dio un buen bocado...a él también se le saltaban las lágrimas, pero por motivo diferente...

    Visto que es manjar predilecto, si un día pasas por la Meseta avísame para que te recomiende un estupendo lugar donde dar rienda suelta a las papilas gustativas.

    Besos

    PD: perdona bonita, pero en lo del carácter afrodisiaco mucho me temo que, como Obélix, tú caíste en la marmita y es algo perenne en ti...
    ;-)

    ResponderEliminar
  3. Anónimo9/1/08, 0:02

    Besos picantes como el wasabi :)

    ResponderEliminar
  4. Me encanta el sushi...A veces me voy a un japo, yo sóla y me arreo un plato. No necesito comer nada más...
    Las ilustraciones son soprendentes...

    ResponderEliminar

Publicar un comentario

¿Cómo lo ves?

Entradas populares de este blog

Le quería tanto...

...que nada fue igual después. Le quería tanto, que jamás volvió a sentir (tener) amor similar. Le quería tanto, que arrugó todas y cada una de las líneas de expresión de su cara con un desconsolado llanto que nada solucionaría, pero que tanto demostraba. Le quería tanto, que cada fracaso amoroso posterior, era una victoria merecida. Tanto, que impregnó de él toda derrota posterior. Tanto, que todavía no es momento, siquiera de esto.

Iter-acciones

Me buscas, apareces, robas mi calma y con ella desapareces.  El tiempo todo lo cura, pero no existe éste si regresas.  Si vuelves esparciendo mi tranquilidad. Ignorando mi paciencia.  Con ironía e inexplicables negativas envasadas al vacío.  La obligación sobre la devoción, ya había oído antes esa canción. Más desconoces que la luna juega de mi parte.  Pronto vendrá otra noche solitaria y el alcohol ganará de nuevo la batalla. Avanzará sinuoso por tu cuerpo y por tu mente.  Dejaran de ser tuyos.  Serán entonces del deseo, que es mío. Y volverás para otra vez no quedarte.  Con tu calma y sin la mía. Con mi impaciencia y tu ironía.

Besar ranas (y sapos)

Podría hacer memoria, debe hacer como siete años, que no hago más que hacer honor al título de este post. Podría seguir haciendo memoria y recuento, pero sería poco elegante por mi parte, pero muchas, han sido muchas ranas. Y seguir recordando, que no rememorando, y ver, desde la objetividad que da el paso del tiempo y la distancia, que entre esas ranas he dado también con sapos, algunos de ellos venenosos. Las ranas pasaron, la mayoría, sin mucha pena ni gloria, la cosa ha venido funcionando por proyectos, marco objetivo, defino estrategia, ataco, capturo y generalmente desaparezco.  Con los sapos ha sido más complicado y sinceramente a día de hoy todavía no tengo palabras. Quizá sea esa falta de palabras la que haya parido este post. Sapos, ranas, besos, distancia, tiempo, objetivos, veneno, metas, huídas, encuentros y desencuentros. He seguido a pies juntillas la declaración de intenciones de este sitio, "c onsidero sentir como lo más interesante de la vida. Adicta...