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Mostrando entradas de febrero, 2008

Inevitable

Un local público, un cruce de miradas. Puro entendimiento mutuo. Natural. Húmeda e imposible de rechazar. Despojada de vestimentas, servida para tu lujuria. Deseándote y despertando tu deseo. Impaciente. Excitada, apoyada en el lavabo dándote la espalda. Ofrecida. Controlando en el espejo tus movimientos. Tu cara de placer, la mía. Avivando la llama, complicando el juego. Agitando la cadera libidinosa. Esperando tu contacto. Sintiéndote al fin. Retorcida. Fuera de mí, fuera de ti. Dentro de mí. Tus dientes en mi cuerpo, mis manos amortiguando cada vaivén. Mis gemidos, los tuyos. Mis gritos, los tuyos. Mis palabras subidas de tono, las tuyas. Reflejos en el espejo, nuestro orgasmo. Creo que me muero, creo que te mato. Suerte que alguien abrió la puerta. Suerte que nos importó bastante poco.

Juguete

- Creo que tienes todos los ingredientes para atraer a un hombre. - Eso dice él. - Me gustaría que fueras mía. - Podemos hablarlo cuando deje de ser suya. - ¿Tardarás mucho? - No, poco. - ¿Poco por qué? - Porque cada vez le necesito más.

Pacto con el diablo

La conversación había planeado sobre ellos de forma habitual en los últimos meses, cosa no de extrañar dada la inexcusable complicidad y alto grado de entendimiento de que ambos disfrutaban desde que se habían conocido algún tiempo atrás. No obstante nunca habían entrado tan a fondo como aquella extraña noche de luna llena resplandeciente, en que algo embriagados y sin intención próxima de retirarse de la barra de aquel oscuro bar seguían compartiendo licores etílicos entre cortinas de humo. - Entonces, estás segura -sonó concluyente-. Sin vacilar un segundo y haciendo gala de una seguridad aplastante preguntó, - Si te digo que hacerlo me parece lo lógico dadas las circunstancias ¿pensarás que estoy loca? Ella siempre se mostraba segura en sus decisiones, cosa que él valoraba mucho y le permitía ir más y más allá de su mano. Clavó en ella su mirada, esos ojos expresivos por los que pasaban a ráfagas la excitación, el cariño, la pasión, la ilusión, a veces la dolorosa mentira e incluso ...

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Me muero por verte..... Quiero verte, bueno, necesito verte.... Dime algo que nos organicemos.... Besos por todo tu cuerpo.

Post

No era aquel lecho sino un cóctel de brasas humeantes, humedades aún recientes y cuerpos entrelazados, doblegados y languidecidos por los excesos carnales que con nocturnidad y alevosía se habían extendido hasta bien entrada la madrugada. El la, todavía despierta, permanecía quieta con los ojos cerrados sintiendo aquel cuerpo llameante descansar junto al suyo, sintiendo en la piel el ardor que probaba que la noche se había encarnizado con el amanecer. Sus enrojecidas nalgas le quemaban al roce de las sábanas y el hormigueo en los pezones le traía a la mente aquellos dientes que los hostigaban horas antes. La templada humedad de los fluidos de la lujuria que impregnaban la cama aliviaba el calor de los recuerdos que a modo de fotogramas revivía excitada, relamiendo el cóctel de sabores que persistían en su boca y haciéndola desear una exhibición completa ante el espejo a fin de detectar y disfrutar todas y cada una de las marcas visibles que aquella noche y la pasión, a modo de trofeos...

La ola y la niña

Había una vez una niñita marisabidilla que adoraba el Mediterráneo y pasaba largas horas contemplándolo y bañándose en él. Era muy buena nadadora. La niña había reparado en varias ocasiones en una ola grande y muy fuerte que veía romper en su playa ciertos días, pues las olas ya se sabe que viajan mucho y rompen en playas distintas. La niña se sentía muy atraida por aquel fenómeno natural y había deseado en demasiadas ocasiones abandonar su cuerpo a aquel torrente de aguas cálidas y sentirse empapada, abrazada, mecida, pero como sólo era una niña no la dejaban nadar muy lejos, luego todo quedaba en deseos. La niña creció y se hizo hermosa y deseable y seguía saliendo casi cada tarde a nadar al mar. Le gustaba hacerlo desnuda, y solía ir siempre en dirección a aquella isla. Ya la habían avisado de lo peligroso de la travesía pero ella se sentía fuerte y capaz de hacerla sin mayores problemas. Después de cada trayecto todavía se sentía más fuerte y capaz. Y fue una tarde de septiembre, c...

Bestseller II (y último)

- "Entrenamiento duro, combate fácil". - ¿Otra vez vas a entrar en lo mismo?, mira que eres pesadito...espera...yo también tengo una frase para ti :) - ¿No por mucho madrugar, amanece más temprano? jajaja. - Sabes que no soy tan simple. "Para demostrar su amor a una mujer, él escaló la montaña más alta, cruzó a nado el océano más profundo y atravesó el desierto más ancho. Ella le abandonó porque nunca estaba en casa." - Ah, esa la leí hace tiempo. - Pues te va al pelo eh !, pensé en ti en cuanto la ví, entrenamiento duro, vida personal vacía ;) - No...no te creas, está más llena de lo que crees, otra cosa es que tu forma de ver la vida llena coincida con la mía... - No no!! si me parece bien, cada uno que haga con su vida lo que le salga de los cojones, no soy yo mujer de prejuicios... - Normal que no prejuzgues, si lo hicieran contigo saldrías mal parada... - Ay....no nos vamos a entender nunca...eres igualito a mi ex...os llevaríais de muerte, te imagino detrás mí...

Simula - Disimula

Simula , lo que deseas mostrar. Disimula , lo que deseas ocultar. Obligados a fingir, con el código de reglas de conducta y consecuencias bajo el brazo, barajando lo permitido con lo prohibido, soltando o acortando cuerda según el caso, adelantando peones o retirando el alfil. Interpretando un papel que a veces poco tiene que ver con el olvidado original, quizá perdido en alguna página del código, y a estas alturas y si la cosa va bien, poco echado de menos. Instinto de supervivencia, necesidad de control, capricho o simple negativa de aceptar las cosas como vienen sin darles tu toque personal, y por supuesto, poder hacerlo, que como en todo no basta con querer. Y los hay que son maestros en estas artes y merecen mi admiración. Es esa gente de la que siempre se puede aprender, y también hay a quien se le da fatal y me da naúseas y calienta la úlcera, pues si malo es que te vean el plumero, cuanto más que te lo vean intentando manipular. Estos últimos son fáciles de pillar pues utilizan...

La saudade

Mi reloj biológico es más alterable que el voto de los artistas, gays e inmigrantes. Sin ánimo de ofender, vaya. Y tengo resaca, manda huevos que sabiendo que en ese local el garrafón es de clase D no sólo vuelva, sino que encima me digne a tomarme 4 copas. 4, una detrás de otra, "habría que pagar para ver la fauna que hay aquí dentro" decía alguien a mi lado. Ciertamente tal fauna deja la boca seca, esa especie extraña de humano que rarament e supera el metro cincuenta, con lo que mis pezones quedan a la altura de la boca de todo aquel que cruce la zona de paso, suerte que la oscuridad juega de mi lado y a poco que conozcas las zonas estratégicas puedes pasar la noche de voyeur casi sin ser visto. Por supuesto que también hay zonas iluminadas, en azul eléctrico eso sí, y sólo a ráfagas, otras veces, cuando me apetece exhibirme suelo colocarme en ese sector fondo norte a desplegar las armas de diva. Ayer no era el caso, aunque iba vestida para la ocasión, me encanta el raso n...

Entre caladas

Ya hacía horas que la botella de Remelluri palpitaba en nuestro sexo, y eso que fue el primer vino que no compartimos boca a boca. Para compensar, los latidos acelerados del corazón no hacían más que colaborar al reparto del alcohol en nuestros cuerpos. Lanzados, íbamos lanzados y juro que te hubiera follado en cualquiera de esos sitios, y juro que lo hubiera hecho de llevar falda o vestido como te juro que estoy mojada de recordarlo. El "vamos a casa" sonó de muerte. Túmbate en mi cama, relájate y ábreme bien las piernas cariño, que esta mamada va entre caladas. Aguántame el cigarrillo moderno y ve fumando de él, que yo ya le he dado unas caladas y empiezo a notar los tórridos efectos. Ahora quiero que los sientas tú mientras me sientes a mí fumando de tu sexo. Y voy a ir despacio, esta noche no tenemos prisa, y quiero provocarte haciéndote esperar. Sabes que primero me gusta repasarte con la lengua para llenar mi boca de tu sabor, ese sabor destilado en ese preciso instante...