Ir al contenido principal

Mi peor yo



Sollozos y gemidos derramados desgarran el lecho donde arranqué temporales de perpetuos desafíos a la muerte. Coqueteos con veneno en la espiral de los límites de la que hoy soy esclava. Ataduras de mi existencia a una figura que rasga sin aparente razón la voluntad. Ausencias detenidas por el tiempo que crueles se arraigan a las entrañas. La huella surreal de un cuerpo ilusorio que nunca debió ser contrastando con la realidad aún presente en unas sábanas, todavía impresa en un cuerpo por un cuerpo al que permanezco encadenada. El alma agotada. Furia presente hora tras hora que vaga lacerando recuerdos en la piel. Tormentas de rabia contenidas, espasmos sólo cesados por naúseas sangrientas. Heridas de guerra, llagas de amor. Mi peor yo.

Comentarios

  1. Cada lágrima que araña las mejillas del corazón, cada uña que clavas impotente en la piel de tus manos, cada segundo de rabia que desgarra el presente que sea otra lección de la vida, que te haga surgir el mejor tú. Como siempre.
    El aspecto del blog me gusta, más cuando uno es aficionado a los contrastes. Pero sigo sonriendo recordando la frase del amor a primera vista, así que no la guardes muy profundo en el cajón del recuerdo. Y bienvenida al infierno, no temas por la caída, con tod@s los que somos, será mullida.
    ;-)

    Un besote...y ya sabes..
    :-)

    ResponderEliminar
  2. Nada tan imprevisible como la reacción que nos provoca en un momento dado una vivencia que nos vuelve del revés, que nos socava los cimientos, que nos estremece más aún que el llanto o la ira que nos pueda provocar, y que nos lleva a una especie de estado caótico desde el cual debemos recomponernos.
    Y ese estado caótico ha hecho surgir cosas olvidadas, rasgos de nuestro carácter que habían sido rechazados, mantenidos a golpe de super-ego en el letargo, por el miedo que nos produce lo que pasaría si los dejamos salir. Y es en esos momentos cuanto más presentes se hacen, cuando más intentan aprovechar la oportunidad de lograr protagonismo en lo que estamos recostruyendo, cuando más reclaman su presencia haciéndonos ver que son necesarios, que de haber estado ahí antes, posiblemente no nos hubiera pasado nada. Cuando más tentadores se hacen.
    No sé cual es el tuyo, pero ese es mi peor yo. El formado por todas las características que he ido rechazando a la hora de formar parte de la personalidad que he ido conformando con el paso del tiempo. Y es el peor porque me haría ser distino, me haría ser otro en un lapso de tiempo tan corto que no sé si podría volver a asimilarme a mi mismo, o preferiría destruirme para siempre.
    Si tuvieramos esa capacidad camaleónica ¿cuantos yo seríamos?. Siempre me ha intrigado esa respuesta.

    ResponderEliminar

Publicar un comentario

¿Cómo lo ves?

Entradas populares de este blog

Le quería tanto...

...que nada fue igual después. Le quería tanto, que jamás volvió a sentir (tener) amor similar. Le quería tanto, que arrugó todas y cada una de las líneas de expresión de su cara con un desconsolado llanto que nada solucionaría, pero que tanto demostraba. Le quería tanto, que cada fracaso amoroso posterior, era una victoria merecida. Tanto, que impregnó de él toda derrota posterior. Tanto, que todavía no es momento, siquiera de esto.

Iter-acciones

Me buscas, apareces, robas mi calma y con ella desapareces.  El tiempo todo lo cura, pero no existe éste si regresas.  Si vuelves esparciendo mi tranquilidad. Ignorando mi paciencia.  Con ironía e inexplicables negativas envasadas al vacío.  La obligación sobre la devoción, ya había oído antes esa canción. Más desconoces que la luna juega de mi parte.  Pronto vendrá otra noche solitaria y el alcohol ganará de nuevo la batalla. Avanzará sinuoso por tu cuerpo y por tu mente.  Dejaran de ser tuyos.  Serán entonces del deseo, que es mío. Y volverás para otra vez no quedarte.  Con tu calma y sin la mía. Con mi impaciencia y tu ironía.

Besar ranas (y sapos)

Podría hacer memoria, debe hacer como siete años, que no hago más que hacer honor al título de este post. Podría seguir haciendo memoria y recuento, pero sería poco elegante por mi parte, pero muchas, han sido muchas ranas. Y seguir recordando, que no rememorando, y ver, desde la objetividad que da el paso del tiempo y la distancia, que entre esas ranas he dado también con sapos, algunos de ellos venenosos. Las ranas pasaron, la mayoría, sin mucha pena ni gloria, la cosa ha venido funcionando por proyectos, marco objetivo, defino estrategia, ataco, capturo y generalmente desaparezco.  Con los sapos ha sido más complicado y sinceramente a día de hoy todavía no tengo palabras. Quizá sea esa falta de palabras la que haya parido este post. Sapos, ranas, besos, distancia, tiempo, objetivos, veneno, metas, huídas, encuentros y desencuentros. He seguido a pies juntillas la declaración de intenciones de este sitio, "c onsidero sentir como lo más interesante de la vida. Adicta...