Andaba pensando en otros tiempos remotos, remotos, vaya, en la medida de lo posible, pues cuando una tiene recién cumplidos los 31 tampoco se puede retroceder mucho en el tiempo. Me recordaba a mí misma hace escasamente una década, recién entrada en la veintena, aquellos años cobrizos, que no dorados, y que nada tienen que ver con el tinte del pelo, en los que creía saberlo todo. Revisando alguna foto de entonces observo pocas diferencias físicas, prueba de que el paso del tiempo me está tratando bastante bien, pero sí una gran diferencia en la mirada, sin duda alguna el paso del tiempo se ha llevado mi inocencia, aquella que irradiaba candidez en cada caída de ojos, la mirada de alguien que, creyéndose en posesión de la verdad absoluta quemó etapas a velocidad de vértigo, muy por encima del orden natural de las cosas, y lo peor de todo, es que ahora me doy cuenta de que lo hice no estando ni mínimamente preparada. Hoy día quizá si lo esté, sin embargo he perdido entusiasmo, pocas cosa...
La paciencia nunca fue mi mejor virtud.
ResponderEliminarJoder, todavía hoy me ha presentado a sus hijos.
ResponderEliminar¿Y mi polvo?.
No puedo más eh.....
MartaPC: Ya...¿y qué hago yo con esta tensión no resuelta?.
ResponderEliminarÉl: Te la resuelvo, en cuanto te presente a mi hermano.
Está claro, tal y como él te propone, fóllate a su hermano y tensión resuelta. El que se lleve a sus hijos a disneyworld.
jijijiji
ResponderEliminarEsa frase en unos lascivos labios es lo que siempre he querido escuchar: "Me gustas, fóllame". Solo eso, ni una palabra mas...seguiré esperando a que aparezcas.
ResponderEliminarEso de "me gustas, fóllame" es lo que digo yo siempre, porque soy así de llano y de sencillo, pero no me ha dado resultado jamás. ¿Y a tí? Se sincera, por favor, no me mientas.
ResponderEliminarSoy sincera, a mí generalmente sí me da resultado. Pero siempre hay excepciones que confirman las reglas.
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