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Actividades para el tiempo libre

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Comentarios

  1. Ya ves. Qué quirúrgico. Doctor, doctor, mi mujer necesita un orgasmo. Había un artículo por el ADN que hablaba de los consoladores y explicaba que durante años los médicos masturbaban a las mujeres 'histéricas' (o 'neuróticas' o algo así), y que de hecho originalmente los consoladores se vendían como aparatejos médicos para curar tales dolencias.

    Y encima el tío la trata como si le hubiera puesto una inyección: you've done good, you've done good. ¿No le dice eso? Algo así.

    Espero que tras tan dura terapia al menos le de una piruleta. Sin segundas: de cereza.

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Andaba pensando en otros tiempos remotos, remotos, vaya, en la medida de lo posible, pues cuando una tiene recién cumplidos los 31 tampoco se puede retroceder mucho en el tiempo. Me recordaba a mí misma hace escasamente una década, recién entrada en la veintena, aquellos años cobrizos, que no dorados, y que nada tienen que ver con el tinte del pelo, en los que creía saberlo todo. Revisando alguna foto de entonces observo pocas diferencias físicas, prueba de que el paso del tiempo me está tratando bastante bien, pero sí una gran diferencia en la mirada, sin duda alguna el paso del tiempo se ha llevado mi inocencia, aquella que irradiaba candidez en cada caída de ojos, la mirada de alguien que, creyéndose en posesión de la verdad absoluta quemó etapas a velocidad de vértigo, muy por encima del orden natural de las cosas, y lo peor de todo, es que ahora me doy cuenta de que lo hice no estando ni mínimamente preparada. Hoy día quizá si lo esté, sin embargo he perdido entusiasmo, pocas cosa...

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