Que inherente al ser humano es la pre-ocupación, y cuanto nos cuesta a veces entender, y sobre todo llevar a la práctica, que la felicidad está en nuestras manos a partir del momento en que vivimos y disfrutamos cada instante como único que es. Otra tara que trae de serie el ser humano en general, y la mujer en concreto.
Andaba pensando en otros tiempos remotos, remotos, vaya, en la medida de lo posible, pues cuando una tiene recién cumplidos los 31 tampoco se puede retroceder mucho en el tiempo. Me recordaba a mí misma hace escasamente una década, recién entrada en la veintena, aquellos años cobrizos, que no dorados, y que nada tienen que ver con el tinte del pelo, en los que creía saberlo todo. Revisando alguna foto de entonces observo pocas diferencias físicas, prueba de que el paso del tiempo me está tratando bastante bien, pero sí una gran diferencia en la mirada, sin duda alguna el paso del tiempo se ha llevado mi inocencia, aquella que irradiaba candidez en cada caída de ojos, la mirada de alguien que, creyéndose en posesión de la verdad absoluta quemó etapas a velocidad de vértigo, muy por encima del orden natural de las cosas, y lo peor de todo, es que ahora me doy cuenta de que lo hice no estando ni mínimamente preparada. Hoy día quizá si lo esté, sin embargo he perdido entusiasmo, pocas cosa...
En muchos casos sí, la felicidad depende de cada cual, porque lo que no depende de lo nuestro, mal asunto.
ResponderEliminarBesos reales
Sí que depende de nosotros. A menos que sea una terrible desgracia, pero lo habitual es que cualquier desavenencia nos ponga de mal humor. Luego, cuando se nos pasa, nos damos cuenta de la cantidad de horas que hemos desperdiciado siendo infelices. Marta tiene razón, la felicidad estña en nuestras manos, y las mujeres tendemos a negárnosla, no sé muy bien por qué.
ResponderEliminarUff recien incorporado al trabajo, planteamientos tan profundos... pero si, es evidente, que somos los principales enemigos de nuestra propia felicidad.
ResponderEliminarbesos morbosos