Que inherente al ser humano es la pre-ocupación, y cuanto nos cuesta a veces entender, y sobre todo llevar a la práctica, que la felicidad está en nuestras manos a partir del momento en que vivimos y disfrutamos cada instante como único que es. Otra tara que trae de serie el ser humano en general, y la mujer en concreto.
...que nada fue igual después. Le quería tanto, que jamás volvió a sentir (tener) amor similar. Le quería tanto, que arrugó todas y cada una de las líneas de expresión de su cara con un desconsolado llanto que nada solucionaría, pero que tanto demostraba. Le quería tanto, que cada fracaso amoroso posterior, era una victoria merecida. Tanto, que impregnó de él toda derrota posterior. Tanto, que todavía no es momento, siquiera de esto.
En muchos casos sí, la felicidad depende de cada cual, porque lo que no depende de lo nuestro, mal asunto.
ResponderEliminarBesos reales
Sí que depende de nosotros. A menos que sea una terrible desgracia, pero lo habitual es que cualquier desavenencia nos ponga de mal humor. Luego, cuando se nos pasa, nos damos cuenta de la cantidad de horas que hemos desperdiciado siendo infelices. Marta tiene razón, la felicidad estña en nuestras manos, y las mujeres tendemos a negárnosla, no sé muy bien por qué.
ResponderEliminarUff recien incorporado al trabajo, planteamientos tan profundos... pero si, es evidente, que somos los principales enemigos de nuestra propia felicidad.
ResponderEliminarbesos morbosos